Revolcón ecuatoriano
Luego de perder en la primera vuelta, el contundente triunfo electoral de Rafael Correa en Ecuador pulverizó los pronósticos de todas las encuestas en ese país. Parece la parte más fácil de su vertiginoso ascenso al poder. La más difícil comenzará el 15 de enero, cuando asuma la Presidencia con un Congreso dominado por los partidos a los que quiere sustituir. Y con el desafío de convocar una asamblea constituyente para “refundar” la república. El próximo Mandatario tiene una poderosa herramienta para librar la batalla política que se aproxima: una victoria más rotunda que la esperada hasta por sus más entusiastas seguidores. Mientras las encuestas de los días previos hablaban de un empate técnico, el candidato de izquierda duplicó en votos a su rival conservador, el empresario Álvaro Noboa.
Este nítido mandato muestra el cansancio de los electores con la vieja política y el populismo, que Noboa llevó hasta el extremo de repartir dinero en las manifestaciones (...) Correa tendrá que concertar con los partidos para cumplir su meta de darle un revolcón a Ecuador. Pues, aunque la Constitución lo faculta para convocar el referendo que abra paso a la constituyente, las fuerzas en el Congreso serán las mismas que participarán en la asamblea. De otro lado, hay voces que piden que las reformas se hagan en el Congreso.
De sus primeras declaraciones como Presidente electo se deduce que Correa no cederá en su propósito de darle un vuelco al sistema político ecuatoriano, de cuya inestabilidad da cuenta el hecho de que el país ha tenido nueve presidentes en los últimos diez años. De otro lado, el Mandatario electo ha dicho que mantendrá la dolarización adoptada por Jamil Mahuad en el 2000 y no impulsará medidas que puedan afectar la inversión extranjera, aunque revisará la deuda externa y renegociará los contratos con las compañías petroleras.
En lo que respecta a la política exterior, ya reiteró puntos esenciales planteados de su campaña, como la negativa a firmar el TLC con EEUU y la neutralidad frente al conflicto armado colombiano. Sobre este último, el día de su elección repitió que no calificará de terroristas a las FARC mientras no lo hagan las Naciones Unidas. Pero, al mismo tiempo, anunció que tendrá “las mejores relaciones” con Colombia. Los observadores ecuatorianos coinciden en que Correa tiene una gran oportunidad de renovar la política e impulsar el desarrollo de su país, sobre todo en lo social. Pero tendrá que hacerlo pronto, para no exponerse a seguir la suerte de sus predecesores.
Este nítido mandato muestra el cansancio de los electores con la vieja política y el populismo, que Noboa llevó hasta el extremo de repartir dinero en las manifestaciones (...) Correa tendrá que concertar con los partidos para cumplir su meta de darle un revolcón a Ecuador. Pues, aunque la Constitución lo faculta para convocar el referendo que abra paso a la constituyente, las fuerzas en el Congreso serán las mismas que participarán en la asamblea. De otro lado, hay voces que piden que las reformas se hagan en el Congreso.
De sus primeras declaraciones como Presidente electo se deduce que Correa no cederá en su propósito de darle un vuelco al sistema político ecuatoriano, de cuya inestabilidad da cuenta el hecho de que el país ha tenido nueve presidentes en los últimos diez años. De otro lado, el Mandatario electo ha dicho que mantendrá la dolarización adoptada por Jamil Mahuad en el 2000 y no impulsará medidas que puedan afectar la inversión extranjera, aunque revisará la deuda externa y renegociará los contratos con las compañías petroleras.
En lo que respecta a la política exterior, ya reiteró puntos esenciales planteados de su campaña, como la negativa a firmar el TLC con EEUU y la neutralidad frente al conflicto armado colombiano. Sobre este último, el día de su elección repitió que no calificará de terroristas a las FARC mientras no lo hagan las Naciones Unidas. Pero, al mismo tiempo, anunció que tendrá “las mejores relaciones” con Colombia. Los observadores ecuatorianos coinciden en que Correa tiene una gran oportunidad de renovar la política e impulsar el desarrollo de su país, sobre todo en lo social. Pero tendrá que hacerlo pronto, para no exponerse a seguir la suerte de sus predecesores.
El Tiempo
Bogotá, Colombia
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