Cuestión de Familia
No era mi intención escribir un párrafo siquiera sobre la muerte del tiranuelo que acaba de caer, pero son las tantas opiniones de quienes apoyaron el régimen las que en el silencio de la contra puede contribuir a distorsionar la efigie de ese cuerpo rechoncho, corticoide, que maloliente yacía en los salones de la Escuela Militar. Mas aun impulsan estas palabras, alguna conversación con algún nieto de quizás el otro protagonista del Golpe, aquel que murió por su mano en La Moneda, mientras Santiago ardía y cuyas brasas parecen aun mantenerse quemándonos la piel como el sol hace por estos días en todos nosotros.
Que duda cabe, el apoyo a Pinochet es una muestra de apoyo fanático a la figura mesiánica del orden y la seguridad para quienes pensaron que una vía al socialismo solo es traducción a la amenaza a la pequeña propiedad que con esfuerzo o no se podría generar y que pruebas a la vista se venia generando. Esa podría ser la excusa de alguna pobre mujer asustada por perder una escualida herencia conyugal, pero cuando se trata de empresarios que forjaron fortuna acosta de esconder y eliminar a otros pareciera a lo menos un destemple de animo,sino una sordera de alma que asusta y explica tanta injusticia y desprotección de los trabajadores aun mas hoy que en días de Pinochet. Peor el juicio "renovado" de los representantes de la derecha que hoy acusan la figura del Dictador por sus robos con motivo del caso Riggs, luego que protegieron su amable figura mientras ordenaba matanzas de seres humanos, he ahí el descaro que diferencia una moral de otra.
Siento que para un ser humano darse cuenta el valor de la vida otro igual pero claro, para ellos, retardatarios y capitalistas salvajes la igualdad humana es un invento todavía sin tragar.Es por eso, quizás, por esa mascarada con la que se intento lustrar el recuerdo de Pinochet que fue la sangre la que hablo y puso las cosas en su lugar. Claro, fue el discurso encendido, con la ropa del ejercito del nieto homónimo que abrió el fuego de todos los que nos creíamos el cuento de la superación de los miedos, las frustraciones y las cuentas por saldar.
Cuando creímos que la amnistía se discutía en doctrina y en la siempre segura reclusión monacal de los tribunales y escuelas de derecho. Justo en ese momento fue que otro nieto, sacó a la vida la rabia y escupió el féretro del Dictador poniendo en el insulto en la rebaja in situ de todo lo que comenzaba a ser una gran ceremonia, devolviendo a esa misa castrense a su calidad inicial de velorio de un asesino y ladrón, sin excusa ideológica, ni interpretación de la política o los derechos del hombre.Rabia pura y simple sobre un hecho del que ninguno de los que estallaron en sorpresa e indignación podrían excusarse. La sangre del General Prats, su sangre asesinada clamo y su nieto borro, siento, con una acto básico, casi ingenuo,toda pretensión de hacer llegar al tiranuelo, bananero y carente de ilustración a un altar patrio.
Hoy, borrada su llama heroica por saltos y confeti en la plaza de la ciudadanía,por fin podemos estar seguros que este episodio, el de seguir buscando paraderos de personas, nombres para cuerpos y osamentas acribilladas, degolladas, justicia contra los ejecutores de esas ordenes malditas y paz para las familias de esas víctimas, de esos muertos (de vida, de hambre, de frío, de desesperación o de miedo) que son nuestros y que ellos, los mismos seguidores de tiranos,arlequines de siniestros bailes creen que pueden borrar con tres frases hechas.
No hay compasión con la brutalidad pues no se puede entregar la otra mejillla cuando nos quitaron de golpe y balazo ambas, mutilaron brazos y solidaridad e hicieron desparecer, como un cruel prestidigitador, a quienes creían en un mundo mejor, a quienes no sabían ni planes zetas ni que iba a suceder en el país cuando se tenia catorce anos.
Solo resta seguir rabiando contra eso, construyendo mejores países que ese que se nos impuso y darnos cuenta como lo hizo el titular del diario francés Liberation, que fundara Sartre, que publicara tras el 10 de diciembre ultimo la única certeza en nuestro camino de progreso: Pinochet no murió, se fugó.
Néstor Morales T.
Pública ONG - Verdes Radicales (PRSD-JR)


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