24 December 2006

Formulas ruidosas para despertar la ideologia

Las preguntas de partida que este foro ha propuesto, han estado centradas en como vivimos la política desde nuestros grupos de referencia. Cual es la forma con la que enfrentamos la diversidad de la vida (necesidades y sueños) a partir de ciertos elementos como comuna, partido o juventud. Que duda cabe que son estas las preguntas que deben rondarnos siempre.

Pero, hay una interrogante persistente, perenne si se quiere, cuya insistencia nos arrastra rápido a la incomodidad y quien sabe si acaso no es esta incomoda pregunta la que genera ese malestar quedo que deambula desde hace ya un rato en el binomio juventud y política.

Me refiero a los temas o banderas que agitar. Claro, pareciera que es cuestión resuelta con una leve miradita a las declaraciones de principios o a la prensa poniéndonos a través de los medios en la agenda y posiciones políticas. Pero no es nunca suficiente esta reflexión, siempre volvemos al mismo punto, a la situación constante de preguntarnos y a causa de esos cuestionamientos, armar y rearmarnos en la acción política.

Así, no es curioso que debamos interrogarnos respecto de que se trata trabajar en la política desde nuestros partidos.

Siento que la formula con la que accedemos al trabajo político, es decir, ese conjunto de frases y opiniones con los que explicamos que significa ser de uno u otro partido, debe estar construida sobre acuerdos mínimos que permitan la permeabilidad de ideas, principios y temas. Y es que cuando los principios ideológicos son pétreos y poco permeables, las estructuras de partido comienzan a ser carcomidas en forma natural y lo que parecía en los textos y en los votos como una gran edificación, tal como el socialismo duro, se desvanece en el aire.

En nuestro ideario, como les ocurre a los partidos antiguos, se aloja buena parte de la historia política del país, por lo que es muy engorroso lograr hacer de nuestro discurso algo liviano, fácil de llevar con nosotros en cada discurso o en cada trabajo que emprendemos. Hoy, la política es una cuestión difícil, la seriedad con la que debemos enfrentarla es mayor que antes: el error se paga con descrédito publico y aniquilación hasta en lo personal de quienes "fallan" en su misión, por lo tanto, el andar político actual, nuestro discurso político actual debe ser portátil, es decir, contener bases simples y solidas para que el resto de los elementos, ideas y acción sean cargadas con motivo de la movilidad social y el ritmo de la sociedad.

Hay quienes sostienen que esto no es mas que reduccionismo, pragmatismo o mera perdida de principios e historia partidaria. No estoy de acuerdo con ellos.
Las sociedades cambian y se tornan mas abiertas (a mayor democracia mayor diversidad) y en sus contenidos, preocupaciones y vicios la diferenciacion y particularismo se torna irreversible. El error de muchos colectivos de interés o políticos se centra en centrar sus esfuerzos en dominar a la gran mayoría sino a la totalidad del cuerpo social llevando a ideas y análisis interesantes y muchas veces, los mas justos, hasta el despeñadero electoral y la consiguiente forestación y transformación de la creatividad en puro reaccionismo, como ocurre con el PC o instituciones como Patria y Familia.

Nuestras colectividades no se encuentren inmunes a estos procesos, es por ello que requerimos de soltar un poco la tirantez de los trajes, las corbatas y airear la casa con nuevos puntos de vista, acoger con tolerancia activa modos diversos de interpretar palabras como izquierda, socialdemocracia o laicismo. Permitirnos poner en "cartelera" nuevas y mas factibles metas como trabajo activo en la protección y generación de buenas practicas para el aprovechamiento del medio ambiente, o un fuerte compromiso con la seguridad social, la formulación y modernización del Estado y su función productora y educadora. Cuestionar y proponer vías diferentes y realmente nuevas dejando atrás posturas y recuerdos que hicieran una cultura de vida importante para muchas personas pero que hoy o ya no son útiles o solo consiguen crear reuniones sociales donde el discurso sigue siendo del Chile del siglo XX.

Una posición política que produzca cosas, sensaciones de aprobación y rechazo, una cultura política nueva que duela a la historia y a la ideología pasada, pues, si eso empieza a ocurrir, si las cosas comienzan a causar movimiento y se retuercen los próceres nuestros en sus tumbas y templos, quiere decir entonces que algo esta pasando, algo cambia y solo en ese instante podremos sentir que tenemos algo que decir y que estamos preparados para hacerlo.

Néstor Morales T.
Publica ONG

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