La Corrupcion de la Ideologia
De moda pareciera estar el acusar y autoinfligirse heridas de corrupción. Da la impresión que es bien visto lanzarse el bulto unos a otros dentro de la coalición de gobierno, y dentro de los propios partidos políticos (entre mismos partisanos) ajustando cuentas con "padrinos" a través de sus operadores e incondicionales, como si una fuerza irresistible los llevara a reconocer y reconocerse incapaz de no "tirar o echar mano" de los fondos públicos, mostrando en la debilidad humana una hasta hoy inclasificable formula de flagelación parecida a la que "posee" a los antiguos guerreros nubios de la edad media que como forma de recibir perdón de Dios y dioses, a pesar de la fortaleza y embargadura física que mostraban, apenas comenzada la batalla contra moros y cristianos (sic) se ofrecían para el suplicio hasta la locura pidiendo por favor a nobles templarios ser decapitados.
Nuestra principal fortaleza hasta ahora dentro de la concertación, había sido la capacidad de resistir contra viento y marea los embates de la derecha, la prensa, la ciudadanía y la historia, esta ultima, resistida con frenesí para seguir dictando con nuestra ideología, con nuestras palabras, los hechos que ocurrieron desde el triunfo de Allende en adelante. Hasta ahora, pues como hemos presenciado, no conformes con la competencia desleal y las traiciones políticas que quedaban en familia hoy abunda el descrédito y la persecución, como decía mas arriba, entre partisanos.
No vale fiarse entonces de los concertacionistas, menos aun de los del mismo partido de uno, me decía un distinguido dirigente de la concertación.
La pregunta que cabe entonces hacerse es que paso. Quien me escondió los zapatos. Claro, pues si el ultimo reducto donde podíamos descansar de la arena publica nos hace dormir como los delfines con un ojo abierto para no ser decapitado nos remonta al desfiladero de nuestra ideología. A diferencia de lo que cree Schaulson, esta no es una nueva ideología de la corrupción, sino la corrupción total de la ideología. Le pregunto a usted hace cuanto que no escucha una discusión de principios entre los políticos con publicidad. Hace cuanto que no leemos columnas, asistimos a seminarios o vemos iniciativas dentro de nuestros partidos que traten cuestiones de principios o vías hacia la consecución de nuestros objetivos ideológicos. Hace bastante o en mi caso, con menos de 30 anos, nunca.
Solo he tenido que venir aprendiendo y tolerando con muchos jóvenes al igual que yo, de una moral visigótica dentro de la concertación, una forma de enfrentar la cosa publica como un juego de decapitaciones al que se quede dormido, una cruel apuesta por quién queda de pie al terminar la noche, como esos filmes de terror, con bajo presupuesto, en los que un asesino algo humano algo zombie acecha a un grupo de hormonales adolescentes durante un paseo a casas cerca de un lago, que fueran tan populares en los '80.
La corrupción de la ideología es una crisis del modelo de acción política en la concertación. Entonces no es tiempo de refundaciones de facto o ecuménicas reuniones para recibir recomendaciones papales de la abrumada y algo desenfocada Presidenta. Es tiempo que aprovechemos el lugar donde estamos, por importante o pequeña que sea nuestra ubicación, para hacer las cosas bien, limpiamente, asear el nombre de la concertación y de los propios partidos, cumpliendo con una tarea que era de otros pero que, al fallar en ello, debemos recuperar esa etapa, el tiempo perdido y preocuparnos de volver a decir con hechos lo importante de nuestro proyecto partidario para el país. Repito. Sin importar el tamaño o la influencia que tengamos, lo poco para ofrecer, a veces menos es mas y en condiciones como esta: poder un poco, no significa necesariamente poco poder, sino apostar sobre seguro en publicidad para la ideología nuestra, esa cuyo principio rector y motor básico para nuestro trabajo, no es otro ni mas complejo que simplemente hacer las cosas bien.
Néstor Morales T.
Publica ONG

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