26 March 2007

Por qué el Gobierno anda mal

Carlos Peña
La primera explicación atinge al estilo del gobierno.El gobierno carece de narrativa o, si se prefiere una expresión más modesta, de agenda. Los gobiernos cuando son ilustrados (como el de Lagos) poseen narrativa. Cuando son técnicos (como el de Frei) tienen un orden de prioridades. En cualquier caso, cuentan con un guión que ordena las percepciones y que, cuando se da a conocer, confiere un sentido a la acción colectiva.Hasta ahora no se sabía de gobiernos sin agenda. Un gobierno sin agenda es la última estupidez de los postmodernos (¿habrá alguno en el gabinete?).Por eso, si el gobierno quiere mejorar debe, ante todo, gobernarse a sí mismo y contar con algo que impida que la subjetividad, o el día a día, como frecuentemente ocurre, lo desborde: una guía, una narrativa, una pista... una agenda. El gobierno necesita un discurso que evite el nihilismo conceptual que hasta ahora padece.La segunda explicación está relacionada con el personal. Veamos.El vocero de gobierno posee una informalidad excesiva que le impide orientar conceptualmente los análisis y generar confianza. Con una Presidenta informal y un vocero informal, el asunto es serio. Informalidad más informalidad es igual a desorden.A ello se suma que el gobierno de Bachelet debe, inevitablemente, entrar en cierta rivalidad con el que le antecedió. Y en esta materia al vocero lo persiguen los conflictos de intereses. O mata simbólicamente al padre o se deja tiranizar por él. O sirve a la presidenta o protege a un futuro candidato. Es el dilema de Antígona: o sirve a la ciudad de la política o a la familia. Una de dos. La tercera vía no existe.El ministro de Hacienda, por su parte, dispone de un poder que no está a la altura de su discurso. No saca la voz. Y eso es grave. Porque o la presidenta habla de economía o lo hace el ministro de Hacienda. Lo que no puede ocurrir, pero ocurre, es que ninguno lo haga.Andrés Velasco es de esas personas que tienden a reducir la política a las políticas públicas. Por eso enmudece y priva al proyecto en el que está empeñado de la narrativa que le hace falta. Eso simplemente no puede ser. Un ministro de Hacienda que pretende que no hace política está bien para la derecha (que siempre ha jugado en esas materias a la ilusión de la neutralidad); pero le hace mal, para qué estamos con cosas, a la izquierda (que siempre ha reconocido que toda economía es economía política).Belisario Velasco, a su turno, no es propiamente un ministro del Interior si por tal se entiende a alguien capaz de orientar al gobierno, administrar los incentivos de la política y manejar la agenda. Belisario Velasco está bien para mantener el orden público, anticipar los desórdenes y ese tipo de cosas. O sea, está bien para subsecretario del Interior. Pero eso no es suficiente.Porque la agenda alguien tiene que ponerla. La Presidenta o el ministro del Interior. Alguien. Lo que no puede ocurrir es que no exista y el Gobierno ande al compás de los matinales y del Transantiago.En fin, Sergio Espejo -él o aquellos por quienes él responde- ha sido incapaz de prever los problemas, asignar bien los riesgos, asegurar los contratos y proveer bienes sustitutos. No hay que echarse tierra a los ojos.Es verdad que hay otros ministros que no lo hacen mucho mejor -el caso de Foxley prueba que la inteligencia no basta-, pero esos casos son paradigmáticos.Lagos Weber no escribe el guión; Velasco rehúsa ser el político que es; Belisario Velasco confunde el orden con la agenda, y la eficiencia de Espejo no está a la altura de sus modales.Todo mal.Por eso el Gobierno no acierta ni con las políticas públicas, ni con la política. Ni provee de manera eficiente los bienes que de él esperamos (el Transantiago es la muestra), ni ha sido capaz de gestionar una voluntad común en los partidos que lo apoyan (los que, en cambio, siguen abrigando la frustración de funcionarios desplazados).En tanto, los proyectos que podrían iniciar un nuevo ciclo histórico -reforma al sistema previsional, modificación del sistema escolar, probidad, todo lo que puede dar un impulso a la izquierda- siguen ahí.Ojalá no nos ocurra lo que en el cuento de Monterroso: que cuando acabe el Gobierno sigan ahí.Hay que preocuparse. Porque un gobierno o hace políticas públicas, o hace política o, si es bueno, hace ambas. Lo que no puede ocurrir -pero desgraciadamente está ocurriendo- es que no haga ninguna de las dos.Pero estamos a tiempo. Es cosa de decidirse. Recién empieza el segundo año y gracias a Dios la derecha todavía sigue en el suelo.

15 March 2007

Lo que olvida Transantiago

Señor Director:

La Tercera, El Mercurio 16 de Marzo de 2007
Transantiago adolece de una falla estructural: deja de manifiesto un elemento que olvidan los estudios de impacto, la autoridad y los medios, este es, que las oportunidades por pequeñas o gigantes que sean, siguen quedando lejos de los hogares de las personas, sobre todo de las más humildes, por lo que la demanda de acercamiento a ellas seguirá aumentando geométricamente. Asimismo, estas oportunidades (trabajo, salud, educación y beneficios sociales) seguirán teniendo una organización del tiempo y los requerimientos específicos similares (horarios de atención y días de distribución de beneficios, por ejemplo), atrapando a los transeúntes en el mismo piélago de hacinamiento e indignidad que muestran las micros y el metro estos días. Buena tarea entonces para más Ministerios y privados que hoy reclaman desde el “paradero” del frente.

Néstor Morales T.
Pública ONG

28 February 2007

Del 2007 al Bicentenario

Eugenio Lahera P., Director Ejecutivo Fundación Chile 21
¿Cómo puede verse a la política y a las políticas públicas que afectarán a la comunidad de los chilenos en un plazo previsible?La sociedad ve que el Gobierno tiene una agenda de trabajo nacional sobre materias relevantes para grandes sectores de la población: una profunda reforma del transporte público en Santiago; inicio de la reforma de reconocidas fallas del sistema previsional; propuesta de cambios sustantivos en la educación primaria y secundaria; administración de una situación económica inéditamente positiva en lo macro y con la posibilidad de importantes cambios financiados en el desarrollo productivo; la puesta en marcha de un sistema de protección social integral, hoy inexistente; eliminación de los focos de corrupción. Son temas mayores y exigentes, cuyos resultados condicionarán el apoyo popular a sus representantes. A su vez, los resultados dependerán del apoyo popular que tengan los cambios.Por otra parte, en los partidos políticos se aprecia una dinámica contradictoria: 1) una mezcla de desafecto y de entusiasmo por diversos aspectos de "el" Gobierno, como ente casi ajeno, 2) las fracciones y entelequias seguirán redefiniendo y pensando su "programa propio", y 3) se intensificará la pelea por la candidatura presidencial para el 2010. En cada sector político las tendencias a la dispersión o la unidad estarán enmascaradas y contrarrestadas en parte por la cercanía de las elecciones municipales.Para la Concertación es necesario, al menos, plantearse una estrategia diferente, también por razones electorales, pero principalmente para estar a la altura de las transformaciones que están en pleno desarrollo en la sociedad chilena y que deben profundizarse.Esto porque la tarea está lejos de estar terminada. Así lo prueba la magnitud de los cambios que todavía faltan cuando Chile se compara en muchos ámbitos con los países avanzados. También, porque los resultados ya obtenidos muestran claroscuros que requieren correcciones importantes, como en el caso de la educación y la generación de empleo, por ejemplo.El apoyo mayoritario de la ciudadanía a los partidos e independientes progresistas, es decir, al conjunto de la Concertación, se ha debido a una mezcla de factores. Primero, a que en el plano de las ideas muchas de las propuestas de la Concertación han ido formando parte del sentido común de los chilenos, lo que nos ha permitido convivir a todos en un marco de progreso. Segundo, a una relación sostenida de trabajo, si bien imperfecta, entre los partidos y de éstos con el gobierno. Y tercero, a un estilo de gobierno crecientemente basado en un enfoque de políticas públicas.Es necesario profundizar en los tres frentes, ya que en la sociedad y en el gobierno no hay piloto automático y los actores sociales están llamados a generar las ideas, vencer los obstáculos y lograr los objetivos, superando sus propiaslimitaciones.Esto requiere una estrategia distinta: 1) trabajo más cercano, aun cuando no incondicional, de la sociedad y los partidos con el Gobierno, sobre la agenda nacional planteada y respecto de un estilo eficaz, abierto y participativo para implementarla; 2) trabajo conjunto de los partidos con la ciudadanía sobre los lineamientos de la sociedad de Chile para el Bicentenario. Quizás la mejor idea que ha surgido en Chile es la de ir hacia una sociedad en la que las propuestas del humanismo -cristiano, socialista y laico- nos den efectiva libertad a todos. 3) Cuando llegue el momento -que no es hoy- de elegir el o la candidata presidencial de la Concertación, habrá que hacerlo consultando al pueblo acerca de quién podrá conducir mejor los destinos de Chile en el inicio de su tercer siglo de vida republicana.

12 February 2007

EL PROBLEMA DE LA DESIGUALDAD

Por J. Bradford DeLong.Profesor de economía en la Universidad de Berkeley. Fue Secretario asistente del Tesoro de EE.UU. durante el gobierno de Clinton. Publicado por proyect-syndicate
¿Cuánto nos debería preocupar la desigualdad? Para responder a esa pregunta, es necesario que primero respondamos otra: "¿En comparación con qué?" ¿Cuál es la alternativa frente a la cual evaluar el grado de desigualdad que vemos?
Florida es una sociedad mucho más desigual en lo material que Cuba. Pero la manera correcta de mirar la situación –si Florida y Cuba son nuestras alternativas- no es decir que Florida tiene demasiada desigualdad, sino que Cuba tiene demasiada pobreza.
A nivel global, es difícil argumentar que la desigualdad es uno de los mayores problemas político-económicos del mundo. Al menos para mí, es difícil imaginar acuerdos o políticas económicas alternativas que en los últimos cincuenta años habrían podido transferir una porción significativa de la riqueza de las naciones ricas a las naciones pobres de hoy.
Puedo imaginar con facilidad alternativas, como victorias comunistas en las elecciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial en Italia y Francia, que habrían hecho que las naciones del norte rico se hubieran empobrecido. También puedo imaginar alternativas que habrían enriquecido naciones pobres: si Deng Xiaoping se hubiera convertido en líder de China en 1956 en lugar de en 1976, el truco se habría hecho en esa parte del mundo. Sin embargo, las alternativas que hubieran hecho más rico al sur al precio de reducir la pobreza del norte habrían exigido una completa revolución en la psicología humana.
Tampoco nos debería inquietar demasiado el que algunas personas sean más ricas que otras. Algunas trabajan más que otras, aplican su inteligencia con mayor habilidad, o simplemente han tenido la suerte de estar en el lugar correcto en el momento adecuado. Pero no veo qué correcciones político-económicas alternativas se podrían hacer para que la riqueza de las personas corresponda más estrechamente a su mérito o moral relativos. Los problemas que se pueden abordar son los de la pobreza y la seguridad social -es decir, proporcionar una red de seguridad-, no los de la desigualdad.
Sin embargo, a nivel de las sociedades individuales, creo que la desigualdad sí es el germen de graves problemas político-económicos. En los Estados Unidos, en las últimas tres décadas las personas con títulos universitarios de cuatro años ganaron en promedio de un 30% a un 90% más que quienes no habían ido a la universidad, ya que las necesidades de habilidades de la economía han superado la capacidad del sistema educacional de satisfacerlos. Puesto que las habilidades adquiridas a través de la educación formal se han vuelto relativamente más escasas, ha aumentado la diferencia de ingresos debido a la educación, generando una distribución más desigual de la renta y la riqueza.
Ceci Rouse y Orley Ashenfelter de la Universidad de Princeton plantean que no encuentran señales de que quienes reciben poca educación lo hagan porque ésta no les resulta redituable: en todo caso, los beneficios económicos de un año adicional de educación parecen ser superiores para quienes obtienen poca educación que para quienes reciben mucha. Un esfuerzo mayor por elevar el nivel educacional de Estados Unidos habría hecho más rico al país y producido una distribución más equitativa del ingreso, al hacer más abundantes a los trabajadores educados y más difícil de encontrar a los trabajadores menos capacitados y, en consecuencia, elevando su valor en el mercado.
De manera similar, los directores ejecutivos de las corporaciones estadounidenses y sus colaboradores cercanos ganan hoy diez veces más que los de la generación anterior, lo que no se debe a que sus habilidades de gestión y negociación y su empeño en el trabajo sean diez veces más valiosas hoy, sino porque otros actores corporativos se han vuelto menos capaces de evitar que los altos gerentes y financieros capten una proporción mayor del valor añadido. En todas partes es posible encontrar patrones similares. Dentro de cada país, el aumento de la desigualdad que hemos visto en la generación pasada es predominantemente el resultado de insuficiencias en la inversión social y cambios en las regulaciones y expectativas, y no ha estado acompañada por una aceleración del índice general de crecimiento económico. En su mayor parte, pareciera que estos cambios en la economía y la sociedad no han producido más riqueza, sino sólo una redistribución hacia arriba de la riqueza: una exitosa lucha de clases de derechas.
Este tipo de desigualdad debe ser motivo de preocupación. Bill Gates, Paul Allen, Steve Ballmer y los demás millonarios y multimillonarios de Microsoft son personas brillantes, con iniciativa y es justo que sean ricos. Pero únicamente el primer 5% de su riqueza se puede justificar como un incentivo económico para estimular el espíritu de empresa y la iniciativa. El siguiente 95% crearía mucha más felicidad y oportunidades si se dividiera de manera pareja entre ciudadanos estadounidenses o de otros países, en lugar de que aquellos consumieran cualquier proporción de ella.
Una sociedad desigual no puede evitar ser una sociedad injusta. El elemento más importante que los padres intentan adquirir en cualquier sociedad es un buen comienzo para sus hijos. En consecuencia, las sociedades que prometen igualdad de oportunidades no se pueden permitir que la desigualdad de resultados se vuelva demasiado grande.

19 January 2007

La derecha entiende al revés el tema de la aprobación del TPI

La derecha se equivoca en la forma como observa la cuestión del TPI. Trata de interpretar el problema al revés de cómo debemos discutir esta temática.

El TPI constituye una normativa internacional avalada por Legislación de la misma especie. El derecho de los tratados en el orden internacional, cuestión a la que se ha sometido nuestro país desde siempre, sostiene que serán los Estados los que deberán, una vez adheridos a las convenciones que promueven las instancias internacionales, adecuar su legislación nacional a la internacional y no poner su propia normativa deficiente como barrera para no aprobar la vigencia de legislación internacional.

La cuestión no es la soberanía, no se trata de que alguien pase por encima del Estado chileno, más aún, se trata de que el Estado chileno se inserte en el ámbito internacional sin doble estándar. Si somos capaces de integrarnos al mundo global en lo económico y le sirve tanto a la producción y el crecimiento, con mayor agilidad debemos hacerlo a la normativa que proteja los derechos de las personas.

El TPI ventilará casos referidos a tres delitos tipificados: delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra y genocidio. Respecto de los tres existen Convenciones a las que Chile ha adherido. Lo que complica a la derecha es que sean tribunales internacionales los que juzguen delitos que se cometan contra las personas. Los delitos que no se encuentran tipificados en Chile una vez aprobado el TPI deben ser introducidos en la legislación así como de manera constitucional se persigue al Terrorismo y en los códigos sobre penalidad al homicidio, secuestro y otros crímenes brutales.

La ventaja de que exista legislación que sancione los crímenes genéricos contra las personas importa que serán más de una la instancia donde los ciudadanos puedan acceder por justicia.

El TPI se elabora suponiendo que países y/o grupos de países donde se cometen estos crímenes muchas veces no se encuentran plenamente capacitados para enfrentar esos juicios (reconstrucción de democracias, falta de instituciones, carencia de normativa al respecto o credibilidad en la opinión pública respecto de sus tribunales) y la creación de un órgano internacional, independiente y anterior a la comisión de tales delitos asegura justicia imparcial y realista y no sólo declaraciones que se prestan para interpretaciones erróneas luego en su aplicación nacional.

Todavía existe un argumento que establece la importancia de proteger al estado de sí mismo. En efecto el Estado como órgano único de administración de la violencia debe contener mecanismos por medio de los cuales los ciudadanos efectivamente puedan protegerse de sus errores o eventuales abusos. Las Convenciones internacionales sobre DDHH y el TPI son muestra eficiente de este deber del propio Estado.

Los tribunales chilenos han dado muestra de comenzar a aceptar las decisiones de órganos internacionales de justicia sobre DDHH (v.gr. Fallo Almonacid de la CIDH), así lo ha demostrado en el fallo de la Corte Suprema respecto al caso de l Detenido Desaparecido José Matías Ñanco en el que establece que no se pueden aplicar las figuras de la amnistía y prescripción en este caso de detenido desaparecido ya que se trata de un crimen de lesa humanidad.
El máximo tribunal determinó además que los convenios de guerra de Ginebra están por sobre la legislación nacional y, por lo tanto, es deber del Estado sancionar este tipo de crímenes, considerando que el Juzgado de San José de la Mariquina y la Corte de Apelaciones de Valdivia habían rechazado condenar a los involucrados por considerar que la acción se encontraba prescrita. Este fallo confirma la voluntad de aceptar modernizar la legislación y no mirar con ojos bizcos las cosas para acomodarlas a intereses personales, sino al interés del país completo.

La derecha entiende al revés porque no le conviene en casos de ex militares violadores de DDHH, pero olvida una serie de aplicaciones y seguridades que ofrece respecto a intervenciones de Estado contra Estado, misiones de paz (Como Haití), casos de espionaje internacional, terrorismo, etc. Se equivoca pensando en proteger la nación, queriendo dejarla una vez más en el desamparo.
Néstor Morales T.
Pública ONG

15 January 2007

Ecuador: Un Nuevo Trato

La llegada al poder de Rafael Correa no es una cuestión menor. Es cierto, es el octavo presidente electo ecuatoriano en diez años y todos se cuentan sottovoce en las calles de Quito y Guayaquil que esta vez sí resulta. No es menor que el apoyo popular a Correa no se deba a un asunto ni de guerrilas, ni de izquierdas, ni bananas, ni indigenista. Más aún, el apoyo a Correa, sobre todo de parte de los indígenes ecuatorianos (que corresponden al 70% de la población) no se debe a cuestiones culturales, más bien ha sido un asunto de Estado, una apuesta, esta vez sí, por la racionalidad política y por el juego democrático. Quizás sea que el pùeblo ecuatoriano se cansó de tanto encantador de serpiente y prometeos de revoluciones que no dan cuenta de la realidad nacional: altísimos niveles de desempleo, migraciones forzadas por la economía, desbastecimiento en salud y educación, motores fundantes de cualquier revuelta social y crisis internas.
Esta vez sí que podría resultar, más allá de las alianzas estrechas con Evo y Chávez, la izquierda pasa a ser un anecdotario, lo que importa es el trabajo, la espernaza de que puede ser diferente, de que los indígenas más llá de ritos y grandes escritos sobre el respeto lo que necesitan es reconocimiento, sí, volever a ser visibles, importantes para el desarrollo de los países, demostrar que un pàís de indígenas no es un insulto ni un presagio de subdesarroillo sino una característica interesante de cómo hacer y vivir las cosas de manera diferente, con apegao a la tradición y yendo contra ella cuando la desvalía ha primado en su paisaje.
Esta vez podría resultar. Los restos de Ecuador, un país dañado por la clase política podría cambiar si el nuevo Presidente da en el clavo y pone el énfasis en lo que importa: aislar la popularidad y aprovechar el impulso de las izquierdas latinoamericanas para construir bases sólidas de un sistema político integrador y trazar un camino económico de crecimiento sostenido y aprovechamiento nacional de los recursos con repercusión directa en los desposeídos, si eso se genera, si Ecuador cambia el canal de la riqueza hacia los más pobres, esta vez sí que habrá resultado.
Néstor Morales T.
Pública ONG

10 January 2007

Cae aprobación de Bachelet en Encuesta CERC

Ve a toda la Encuesta CERC Diciembre 2006 en:

Sin espacio para los quiebres

Hoy vivimos en la Post-Encuesta, situacion que es casi una posicion historico-filosofica como postguerra, postcomunisno o posmodernidad.Si, todo el mundo politico se concentra en la variacion de puntos porcentuales que tienen en las encuestas sobre universos entre 400 y 1800 personas que responden a preguntas como: Usted conoce a las siguientes personas que voy a nombrarle?Como se puede imaginar, no es dificil darse cuenta de la "densidad" de las apreciaciones ciudadanas acerca de la actualidad politica. Estos instrumentos de medicion de preferencias sin duda son utiles para medir "temperatura ambiental" de la politica pero. Hace cuanto que no vemos un analisis mas fino y depurado de la gestion de la politica?No me refiero, por cierto, a esos tantos esfuerzos por constituir "nuevos referentes" que supuestamente pueden dar cuenta de la realidad y futuro de la movilidad politica del pais. Los ultimos esmeros de fision y fusion partidaria fundaron el actual sistema politico (MIR, MAPU, etc.), pero hoy, post-encuestados, todo intento por buscar novedad en la politica termina, como tantas otras cosas en la vida, en el desinfle y vana dilapidacion de esfuerzos que bien podrian ser encausados en mejorar los partidos politicos y no en fragmentarlos.Es cierto, cada persona busca ser su propia tendencia, su propio partido, su propia patria, pero no se puede descuidar que la politica si bien se construye con las senales ambiente de la ciudadania, con el correr de los tiempos, inevitable es reconocer que tambien la politica se constituye desde principios solidos tanto ideologicos como sociologicos que permiten explicar los actos fundacionales de los partidos politicos.En efecto, principios ideologicos constituyen los partidos a traves de ideas fuerza sobre como entendemos la igualdad, la libertad, el lugar donde ubicamos a la felicidad, etc. Pero, son los principios sociologicos de una comunidad, de un pais los que cimientan los sistemas de interrelacion moral y politica entre las personas.

Ante este escenario, cabe preguntarse cual es el efecto expansivo de las pretensiones de quiebre, nuevas fundaciones o intentos de derretimiento de las organizaciones politicas y coaliciones actuales. La formula de acusaciones al estilo Schaulson, el impresentable pseudoalejamiento de Flores o las recriminaciones de Ravinet, pasando por el esfuerzo mas academico de Viera Gallo y Walker, constituyen ciertamente una via esteril de creacion politica, pues nuestro pais solo accede a cambios gravitantes con motivo de situaciones de crisis social fundantes. En otros terminos, pensar que sin transformar el paradigma actual de la politica es poco probable un nuevo escenario de y para las fuerzas e ideas politicas en el pais.Ya lo decia Kuhn, con su estructura de las revoluciones cientificas en la que establece que la posibilidad de cambio en el paradigma se fragua por largo tiempo en los limites de la ciencia normal. Asi, aplicando la epistemologia a la politica, cuestion que para Weber seria, a lo menos,"curiosa", pero que para epistemologos o filosofos de la ciencia mas cercanos a la ciencia social (a las cosas de la vida), como Feyerabend, es la mejor forma de enfrentar desde condiciones mas reales un proceso algo irreal como el de transformacion que se quiere en ciertos sectores de la politica los que, valga el comentario, se trata de tendencias que en sus colectividades son minoria o no han ganado una eleccion hace ya un rato en sus partidos.",

Asi, podriamos afirmar sin mucho cansarnos y avalados por la historia y las distintas mediciones y como no encuestas, que Chile es un pais conservador en esencia. Ese conservantismo se demuestra en la capacidad del pueblo chileno en tolerar restricciones a su libertad y actitud creativa e inventiva frente a opciones por la estabilidad y la seguridad personal y en los bienes. Y es ese conservadurismo del ciudadano empirico medio en Chile que lleva a preferir sistemas de bajo enfrentamiento, tenue variacion y menor capacidad de cambios fuertes, rechazando situacones de grandes transformaciones o aventuras revolucionarias tanto de izquierda como derecha, exceptuando y dotando de ciertas cuotas de contradiccion en esta afirmacion basada en la anuencia de las personas a intervenciones militaristas en situaciones consideradas como de crisis.Ante este escenario, cabe preguntarse cual es el efecto expansivo de las pretensiones de quiebre, nuevas fundaciones o intentos de derretimiento de las organizaciones politicas y coaliciones actuales. La formula de acusaciones al estilo Schaulson, el impresentable pseudoalejamiento de Flores o las recriminaciones de Ravinet, pasando por el esfuerzo mas academico de Viera Gallo y Walker, constituyen ciertamente una via esteril de creacion politica, pues nuestro pais solo accede a cambios gravitantes con motivo de situaciones de crisis social fundantes. En otros terminos, pensar que sin transformar el paradigma actual de la politica es poco probable un nuevo escenario de y para las fuerzas e ideas politicas en el pais.Ya lo decia Kuhn, con su estructura de las revoluciones cientificas en la que establece que la posibilidad de cambio en el paradigma se fragua por largo tiempo en los limites de la ciencia normal. Asi, aplicando la epistemologia a la politica, cuestion que para Weber seria, a lo menos,"curiosa", pero que para epistemologos o filosofos de la ciencia mas cercanos a la ciencia social (a las cosas de la vida), como Feyerabend, es la mejor forma de enfrentar desde condiciones mas reales un proceso algo irreal como el de transformacion que se quiere en ciertos sectores de la politica los que, valga el comentario, se trata de tendencias que en sus colectividades son minoria o no han ganado una eleccion hace ya un rato en sus partidos.
La leccion para colectividades como la nuestra es a no pensar que la fuga es la mejor salida, sin duda que a veces todos lo hemos pensado, mas aun nos acerca a pensar con mayor detencion cuales son los efectos reales de las aventuras personales y a buscar de nuevo en el colectivo, sobre todo hoy en tiempos de post-encuestas, en el debate, la confrontacion sana de ideas el espacio donde habitar pues si bien el mejor territorio es el del propio pensamiento, tampoco es posible olvidar como dijo primero Aristoteles y luego (no se si comprendiendolo del todo) ha repetido Bon Jovi: "Ningun hombre es una isla".
Nestor Morales T.
Publica ONG - Los Verdes