19 January 2007

La derecha entiende al revés el tema de la aprobación del TPI

La derecha se equivoca en la forma como observa la cuestión del TPI. Trata de interpretar el problema al revés de cómo debemos discutir esta temática.

El TPI constituye una normativa internacional avalada por Legislación de la misma especie. El derecho de los tratados en el orden internacional, cuestión a la que se ha sometido nuestro país desde siempre, sostiene que serán los Estados los que deberán, una vez adheridos a las convenciones que promueven las instancias internacionales, adecuar su legislación nacional a la internacional y no poner su propia normativa deficiente como barrera para no aprobar la vigencia de legislación internacional.

La cuestión no es la soberanía, no se trata de que alguien pase por encima del Estado chileno, más aún, se trata de que el Estado chileno se inserte en el ámbito internacional sin doble estándar. Si somos capaces de integrarnos al mundo global en lo económico y le sirve tanto a la producción y el crecimiento, con mayor agilidad debemos hacerlo a la normativa que proteja los derechos de las personas.

El TPI ventilará casos referidos a tres delitos tipificados: delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra y genocidio. Respecto de los tres existen Convenciones a las que Chile ha adherido. Lo que complica a la derecha es que sean tribunales internacionales los que juzguen delitos que se cometan contra las personas. Los delitos que no se encuentran tipificados en Chile una vez aprobado el TPI deben ser introducidos en la legislación así como de manera constitucional se persigue al Terrorismo y en los códigos sobre penalidad al homicidio, secuestro y otros crímenes brutales.

La ventaja de que exista legislación que sancione los crímenes genéricos contra las personas importa que serán más de una la instancia donde los ciudadanos puedan acceder por justicia.

El TPI se elabora suponiendo que países y/o grupos de países donde se cometen estos crímenes muchas veces no se encuentran plenamente capacitados para enfrentar esos juicios (reconstrucción de democracias, falta de instituciones, carencia de normativa al respecto o credibilidad en la opinión pública respecto de sus tribunales) y la creación de un órgano internacional, independiente y anterior a la comisión de tales delitos asegura justicia imparcial y realista y no sólo declaraciones que se prestan para interpretaciones erróneas luego en su aplicación nacional.

Todavía existe un argumento que establece la importancia de proteger al estado de sí mismo. En efecto el Estado como órgano único de administración de la violencia debe contener mecanismos por medio de los cuales los ciudadanos efectivamente puedan protegerse de sus errores o eventuales abusos. Las Convenciones internacionales sobre DDHH y el TPI son muestra eficiente de este deber del propio Estado.

Los tribunales chilenos han dado muestra de comenzar a aceptar las decisiones de órganos internacionales de justicia sobre DDHH (v.gr. Fallo Almonacid de la CIDH), así lo ha demostrado en el fallo de la Corte Suprema respecto al caso de l Detenido Desaparecido José Matías Ñanco en el que establece que no se pueden aplicar las figuras de la amnistía y prescripción en este caso de detenido desaparecido ya que se trata de un crimen de lesa humanidad.
El máximo tribunal determinó además que los convenios de guerra de Ginebra están por sobre la legislación nacional y, por lo tanto, es deber del Estado sancionar este tipo de crímenes, considerando que el Juzgado de San José de la Mariquina y la Corte de Apelaciones de Valdivia habían rechazado condenar a los involucrados por considerar que la acción se encontraba prescrita. Este fallo confirma la voluntad de aceptar modernizar la legislación y no mirar con ojos bizcos las cosas para acomodarlas a intereses personales, sino al interés del país completo.

La derecha entiende al revés porque no le conviene en casos de ex militares violadores de DDHH, pero olvida una serie de aplicaciones y seguridades que ofrece respecto a intervenciones de Estado contra Estado, misiones de paz (Como Haití), casos de espionaje internacional, terrorismo, etc. Se equivoca pensando en proteger la nación, queriendo dejarla una vez más en el desamparo.
Néstor Morales T.
Pública ONG

15 January 2007

Ecuador: Un Nuevo Trato

La llegada al poder de Rafael Correa no es una cuestión menor. Es cierto, es el octavo presidente electo ecuatoriano en diez años y todos se cuentan sottovoce en las calles de Quito y Guayaquil que esta vez sí resulta. No es menor que el apoyo popular a Correa no se deba a un asunto ni de guerrilas, ni de izquierdas, ni bananas, ni indigenista. Más aún, el apoyo a Correa, sobre todo de parte de los indígenes ecuatorianos (que corresponden al 70% de la población) no se debe a cuestiones culturales, más bien ha sido un asunto de Estado, una apuesta, esta vez sí, por la racionalidad política y por el juego democrático. Quizás sea que el pùeblo ecuatoriano se cansó de tanto encantador de serpiente y prometeos de revoluciones que no dan cuenta de la realidad nacional: altísimos niveles de desempleo, migraciones forzadas por la economía, desbastecimiento en salud y educación, motores fundantes de cualquier revuelta social y crisis internas.
Esta vez sí que podría resultar, más allá de las alianzas estrechas con Evo y Chávez, la izquierda pasa a ser un anecdotario, lo que importa es el trabajo, la espernaza de que puede ser diferente, de que los indígenas más llá de ritos y grandes escritos sobre el respeto lo que necesitan es reconocimiento, sí, volever a ser visibles, importantes para el desarrollo de los países, demostrar que un pàís de indígenas no es un insulto ni un presagio de subdesarroillo sino una característica interesante de cómo hacer y vivir las cosas de manera diferente, con apegao a la tradición y yendo contra ella cuando la desvalía ha primado en su paisaje.
Esta vez podría resultar. Los restos de Ecuador, un país dañado por la clase política podría cambiar si el nuevo Presidente da en el clavo y pone el énfasis en lo que importa: aislar la popularidad y aprovechar el impulso de las izquierdas latinoamericanas para construir bases sólidas de un sistema político integrador y trazar un camino económico de crecimiento sostenido y aprovechamiento nacional de los recursos con repercusión directa en los desposeídos, si eso se genera, si Ecuador cambia el canal de la riqueza hacia los más pobres, esta vez sí que habrá resultado.
Néstor Morales T.
Pública ONG

10 January 2007

Cae aprobación de Bachelet en Encuesta CERC

Ve a toda la Encuesta CERC Diciembre 2006 en:

Sin espacio para los quiebres

Hoy vivimos en la Post-Encuesta, situacion que es casi una posicion historico-filosofica como postguerra, postcomunisno o posmodernidad.Si, todo el mundo politico se concentra en la variacion de puntos porcentuales que tienen en las encuestas sobre universos entre 400 y 1800 personas que responden a preguntas como: Usted conoce a las siguientes personas que voy a nombrarle?Como se puede imaginar, no es dificil darse cuenta de la "densidad" de las apreciaciones ciudadanas acerca de la actualidad politica. Estos instrumentos de medicion de preferencias sin duda son utiles para medir "temperatura ambiental" de la politica pero. Hace cuanto que no vemos un analisis mas fino y depurado de la gestion de la politica?No me refiero, por cierto, a esos tantos esfuerzos por constituir "nuevos referentes" que supuestamente pueden dar cuenta de la realidad y futuro de la movilidad politica del pais. Los ultimos esmeros de fision y fusion partidaria fundaron el actual sistema politico (MIR, MAPU, etc.), pero hoy, post-encuestados, todo intento por buscar novedad en la politica termina, como tantas otras cosas en la vida, en el desinfle y vana dilapidacion de esfuerzos que bien podrian ser encausados en mejorar los partidos politicos y no en fragmentarlos.Es cierto, cada persona busca ser su propia tendencia, su propio partido, su propia patria, pero no se puede descuidar que la politica si bien se construye con las senales ambiente de la ciudadania, con el correr de los tiempos, inevitable es reconocer que tambien la politica se constituye desde principios solidos tanto ideologicos como sociologicos que permiten explicar los actos fundacionales de los partidos politicos.En efecto, principios ideologicos constituyen los partidos a traves de ideas fuerza sobre como entendemos la igualdad, la libertad, el lugar donde ubicamos a la felicidad, etc. Pero, son los principios sociologicos de una comunidad, de un pais los que cimientan los sistemas de interrelacion moral y politica entre las personas.

Ante este escenario, cabe preguntarse cual es el efecto expansivo de las pretensiones de quiebre, nuevas fundaciones o intentos de derretimiento de las organizaciones politicas y coaliciones actuales. La formula de acusaciones al estilo Schaulson, el impresentable pseudoalejamiento de Flores o las recriminaciones de Ravinet, pasando por el esfuerzo mas academico de Viera Gallo y Walker, constituyen ciertamente una via esteril de creacion politica, pues nuestro pais solo accede a cambios gravitantes con motivo de situaciones de crisis social fundantes. En otros terminos, pensar que sin transformar el paradigma actual de la politica es poco probable un nuevo escenario de y para las fuerzas e ideas politicas en el pais.Ya lo decia Kuhn, con su estructura de las revoluciones cientificas en la que establece que la posibilidad de cambio en el paradigma se fragua por largo tiempo en los limites de la ciencia normal. Asi, aplicando la epistemologia a la politica, cuestion que para Weber seria, a lo menos,"curiosa", pero que para epistemologos o filosofos de la ciencia mas cercanos a la ciencia social (a las cosas de la vida), como Feyerabend, es la mejor forma de enfrentar desde condiciones mas reales un proceso algo irreal como el de transformacion que se quiere en ciertos sectores de la politica los que, valga el comentario, se trata de tendencias que en sus colectividades son minoria o no han ganado una eleccion hace ya un rato en sus partidos.",

Asi, podriamos afirmar sin mucho cansarnos y avalados por la historia y las distintas mediciones y como no encuestas, que Chile es un pais conservador en esencia. Ese conservantismo se demuestra en la capacidad del pueblo chileno en tolerar restricciones a su libertad y actitud creativa e inventiva frente a opciones por la estabilidad y la seguridad personal y en los bienes. Y es ese conservadurismo del ciudadano empirico medio en Chile que lleva a preferir sistemas de bajo enfrentamiento, tenue variacion y menor capacidad de cambios fuertes, rechazando situacones de grandes transformaciones o aventuras revolucionarias tanto de izquierda como derecha, exceptuando y dotando de ciertas cuotas de contradiccion en esta afirmacion basada en la anuencia de las personas a intervenciones militaristas en situaciones consideradas como de crisis.Ante este escenario, cabe preguntarse cual es el efecto expansivo de las pretensiones de quiebre, nuevas fundaciones o intentos de derretimiento de las organizaciones politicas y coaliciones actuales. La formula de acusaciones al estilo Schaulson, el impresentable pseudoalejamiento de Flores o las recriminaciones de Ravinet, pasando por el esfuerzo mas academico de Viera Gallo y Walker, constituyen ciertamente una via esteril de creacion politica, pues nuestro pais solo accede a cambios gravitantes con motivo de situaciones de crisis social fundantes. En otros terminos, pensar que sin transformar el paradigma actual de la politica es poco probable un nuevo escenario de y para las fuerzas e ideas politicas en el pais.Ya lo decia Kuhn, con su estructura de las revoluciones cientificas en la que establece que la posibilidad de cambio en el paradigma se fragua por largo tiempo en los limites de la ciencia normal. Asi, aplicando la epistemologia a la politica, cuestion que para Weber seria, a lo menos,"curiosa", pero que para epistemologos o filosofos de la ciencia mas cercanos a la ciencia social (a las cosas de la vida), como Feyerabend, es la mejor forma de enfrentar desde condiciones mas reales un proceso algo irreal como el de transformacion que se quiere en ciertos sectores de la politica los que, valga el comentario, se trata de tendencias que en sus colectividades son minoria o no han ganado una eleccion hace ya un rato en sus partidos.
La leccion para colectividades como la nuestra es a no pensar que la fuga es la mejor salida, sin duda que a veces todos lo hemos pensado, mas aun nos acerca a pensar con mayor detencion cuales son los efectos reales de las aventuras personales y a buscar de nuevo en el colectivo, sobre todo hoy en tiempos de post-encuestas, en el debate, la confrontacion sana de ideas el espacio donde habitar pues si bien el mejor territorio es el del propio pensamiento, tampoco es posible olvidar como dijo primero Aristoteles y luego (no se si comprendiendolo del todo) ha repetido Bon Jovi: "Ningun hombre es una isla".
Nestor Morales T.
Publica ONG - Los Verdes