24 December 2006

Formulas ruidosas para despertar la ideologia

Las preguntas de partida que este foro ha propuesto, han estado centradas en como vivimos la política desde nuestros grupos de referencia. Cual es la forma con la que enfrentamos la diversidad de la vida (necesidades y sueños) a partir de ciertos elementos como comuna, partido o juventud. Que duda cabe que son estas las preguntas que deben rondarnos siempre.

Pero, hay una interrogante persistente, perenne si se quiere, cuya insistencia nos arrastra rápido a la incomodidad y quien sabe si acaso no es esta incomoda pregunta la que genera ese malestar quedo que deambula desde hace ya un rato en el binomio juventud y política.

Me refiero a los temas o banderas que agitar. Claro, pareciera que es cuestión resuelta con una leve miradita a las declaraciones de principios o a la prensa poniéndonos a través de los medios en la agenda y posiciones políticas. Pero no es nunca suficiente esta reflexión, siempre volvemos al mismo punto, a la situación constante de preguntarnos y a causa de esos cuestionamientos, armar y rearmarnos en la acción política.

Así, no es curioso que debamos interrogarnos respecto de que se trata trabajar en la política desde nuestros partidos.

Siento que la formula con la que accedemos al trabajo político, es decir, ese conjunto de frases y opiniones con los que explicamos que significa ser de uno u otro partido, debe estar construida sobre acuerdos mínimos que permitan la permeabilidad de ideas, principios y temas. Y es que cuando los principios ideológicos son pétreos y poco permeables, las estructuras de partido comienzan a ser carcomidas en forma natural y lo que parecía en los textos y en los votos como una gran edificación, tal como el socialismo duro, se desvanece en el aire.

En nuestro ideario, como les ocurre a los partidos antiguos, se aloja buena parte de la historia política del país, por lo que es muy engorroso lograr hacer de nuestro discurso algo liviano, fácil de llevar con nosotros en cada discurso o en cada trabajo que emprendemos. Hoy, la política es una cuestión difícil, la seriedad con la que debemos enfrentarla es mayor que antes: el error se paga con descrédito publico y aniquilación hasta en lo personal de quienes "fallan" en su misión, por lo tanto, el andar político actual, nuestro discurso político actual debe ser portátil, es decir, contener bases simples y solidas para que el resto de los elementos, ideas y acción sean cargadas con motivo de la movilidad social y el ritmo de la sociedad.

Hay quienes sostienen que esto no es mas que reduccionismo, pragmatismo o mera perdida de principios e historia partidaria. No estoy de acuerdo con ellos.
Las sociedades cambian y se tornan mas abiertas (a mayor democracia mayor diversidad) y en sus contenidos, preocupaciones y vicios la diferenciacion y particularismo se torna irreversible. El error de muchos colectivos de interés o políticos se centra en centrar sus esfuerzos en dominar a la gran mayoría sino a la totalidad del cuerpo social llevando a ideas y análisis interesantes y muchas veces, los mas justos, hasta el despeñadero electoral y la consiguiente forestación y transformación de la creatividad en puro reaccionismo, como ocurre con el PC o instituciones como Patria y Familia.

Nuestras colectividades no se encuentren inmunes a estos procesos, es por ello que requerimos de soltar un poco la tirantez de los trajes, las corbatas y airear la casa con nuevos puntos de vista, acoger con tolerancia activa modos diversos de interpretar palabras como izquierda, socialdemocracia o laicismo. Permitirnos poner en "cartelera" nuevas y mas factibles metas como trabajo activo en la protección y generación de buenas practicas para el aprovechamiento del medio ambiente, o un fuerte compromiso con la seguridad social, la formulación y modernización del Estado y su función productora y educadora. Cuestionar y proponer vías diferentes y realmente nuevas dejando atrás posturas y recuerdos que hicieran una cultura de vida importante para muchas personas pero que hoy o ya no son útiles o solo consiguen crear reuniones sociales donde el discurso sigue siendo del Chile del siglo XX.

Una posición política que produzca cosas, sensaciones de aprobación y rechazo, una cultura política nueva que duela a la historia y a la ideología pasada, pues, si eso empieza a ocurrir, si las cosas comienzan a causar movimiento y se retuercen los próceres nuestros en sus tumbas y templos, quiere decir entonces que algo esta pasando, algo cambia y solo en ese instante podremos sentir que tenemos algo que decir y que estamos preparados para hacerlo.

Néstor Morales T.
Publica ONG

22 December 2006

El Estado Amenazado

J.F. Cole

El capital transnacional está preocupado de que sin Estado, los estados o los países, no puedan funcionar. Se trasluce en los informes globales de las instituciones que organizan el sistema financiero mundial como el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, por mencionar a las más popularizadas.Después de dos décadas de aplicación del Ajuste Estructural de las Economías, que fue un fenómeno global, se observa que el golpe asestado al Estado de los países, también fue un golpe a la política y sus sistemas de representatividad y en consecuencia, la legitimación del poder. Es el ABC. En el análisis, puede que haya habido una certeza económica: sin el ajuste, el sistema financiero se desmoronaba por las crisis de los años 60 y 70. ?Pero qué pasaba con el espacio de la política? Había una parte del análisis que quedó trunco, o con insuficiencias de base.Se reconstruyeron las economías, pero la política se desplazaba a zonas más oscuras en la sociedad, transformándola en una especie de Hannibal Lecter - el personaje de The Silence of the Lambs (J.Demme, 1991), respecto al Estado. "Te necesito para destruirte...", sería el lema de esa política que se refunda a partir de los años 80, con el Estado como presa de un sistema económico que debe pero no puede permanecer como está.De esa contradicción y tensión no resuelta entre economía y política (con el Estado como un articulador de convivencias), nace un nuevo esquema de polarización, que ya no pueden atribuirse exclusivamente al dilema ideológico que se había impuesto a partir de la revolución bolchevique: comunismo o liberalismo.A partir de los años 80, el Estado Liberal se hería a si mismo al aceptar una revolución económica que le socavaba sus bases de justicia social y representatividad. En el proceso se debilitaba su eje organizador, el Estado.El análisis de las nuevas condicionantes en el estado liberal, a partir de ese verdadero "golpe de estado" a sus bases políticas producido por el ajuste estructural de la década de los 80, generalmente ha sido cooptado por el análisis de los temas de derechos, democracia y gobernabilidad. Se debaten los contornos, o los problemas de manejo y eficiencia, no la transformación de sus bases. Se podrán organizar las sociedades financieramente, pero también las articulaciones financieras deben establecer una conexión política con las poblaciones.Aunque parezca emerger un mundo de nuevas redes de gestión y emprendimiento, con nuevas formas de asociatividad de tecnología y de transgobiernismo -a veces sobredimensionado-, no se vislumbra que puedan ser la alternativa al instrumento del Estado. Al menos en el punto clave de neutralidad para la intermediación entre personas y sistemas políticos y financieros. Tal vez esa neutralidad en el Estado Liberal sea una quimera, y para subsistir -ese Estado- tomó partido. En esto claramente hay una contradicción. El desafío está en abordarla y no en el desmantelarlo.

21 December 2006

Ne pas gonfler l'effet Le Pen


L'adhésion aux idées du Front national est élevée dans l'opinion, mais elle reste stable.


(Publicado en Liberation)


Par Alexandre DEZE, Jean-Louis MISSIKA (*)


Les résultats du sondage TNS Sofres sur «l'image du Front national dans l'opinion», publiée par le Monde le 15 décembre, ont donné lieu à une interprétation pour le moins surprenante. Si les sondages occupent une place importante dans la campagne présidentielle, leur faire dire plus (ou autre chose) que ce qu'ils contiennent ne peut que nuire à la qualité de l'information de l'électeur. Or l'écart entre ce que l'on peut lire dans les commentaires et l'ensemble des résultats du sondage (1) est préoccupant. A lire l'interprétation dominante, les idées de Jean-Marie Le Pen progresseraient, se banaliseraient, ce qui expliquerait la hausse récente des intentions de vote en faveur du président du FN et confirmerait le succès de la «stratégie de dédiabolisation» conduite par sa fille Marine. Les responsables du FN eux-mêmes y voient la preuve d'une «lepénisation des esprits», comme l'indiquait Libération hier (2). Pourtant, un examen attentif des données du sondage montre que l'opinion des Français à l'égard des idées défendues par le FN a plutôt tendance à rester stable, voire à régresser sur certains thèmes.
Le pourcentage de sondés approuvant la façon dont le président du FN défend les «valeurs traditionnelles», traite la «situation dans les banlieues» ou critique la «classe politique» est certes en progression ; mais le pourcentage de personnes interrogées désapprouvant ces mêmes prises de position est également en hausse. En octobre 1985, 24 % des personnes interrogées «approuvaient» les positions de Jean-Marie Le Pen sur «la défense des valeurs traditionnelles», tandis que 43 % les désapprouvaient ; en décembre 2006, ils sont certes 39 % à les approuver (+ 15 points), mais également 53 % à les désapprouver (+ 10 points). De même, en octobre 1985, 29 % des personnes interrogées «approuvaient» les prises de position de Jean-Marie Le Pen sur «la sécurité et la justice», tandis que 44 % les désapprouvaient ; en décembre 2006, ils sont certes 32 % à les approuver (+ 3 points), mais également 56 % à les désapprouver (+ 12) ­ ces résultats s'expliquant par la redistribution des personnes qui se déclarent, au fil des enquêtes, «sans opinion».
Le résultat le plus spectaculaire est la désapprobation croissante concernant les positions de Jean-Marie Le Pen sur les immigrés : 31 % d'approbation contre 51 % de désapprobation en octobre 1985 ; 24 % d'approbation (- 7 points) contre 69 % de désapprobation en décembre 2006 (+ 18 points) ­ une tendance confirmée par le rejet croissant de la préférence nationale qui constitue encore aujourd'hui le coeur du programme du FN : ainsi 18 % des personnes interrogées dans le sondage de décembre 2006 pensent qu'en matière d'emploi, «on doit donner la priorité à un Français sur un immigré en situation régulière», soit un pourcentage en recul de 27 points par rapport à septembre 1991. Au regard de ces résultats, difficile de croire que les idées du FN, qui ont sans conteste atteint un niveau élevé d'adhésion, progressent encore au sein de l'opinion.
En fait, les commentateurs ont focalisé leur attention sur la réponse à cette autre question : «Diriez-vous que vous êtes tout à fait d'accord, assez d'accord, plutôt en désaccord ou tout à fait en désaccord avec les idées défendues par Jean-Marie Le Pen ?» En effet, 26 % des personnes interrogées se déclarent «tout à fait» et «assez d'accord» avec les «idées» de Jean-Marie Le Pen, soit une progression de 9 points par rapport à mai 2000. Mais ce pourcentage est aussi en recul de deux points par rapport à mai 2002 ! Bref, les Français sont davantage d'accord qu'en 2000, mais moins qu'en 2002 : difficile d'en tirer une tendance. En outre, de quelles «idées» parle-t-on ? De celles sur l'immigration, la préférence nationale, les valeurs traditionnelles ou la sécurité ? Comme on l'a indiqué, les idées de Jean-Marie Le Pen sur certains de ces thèmes reçoivent aujourd'hui plutôt moins d'approbation.
D'autres résultats du sondage semblent confirmer que les idées du FN restent à un niveau stable au sein de l'opinion, mais ils ne sont pas mis en valeur dans les médias. La première question posée était la suivante : «Etes-vous tout à fait d'accord, plutôt d'accord, plutôt pas d'accord ou pas d'accord du tout avec chacune des affirmations suivantes ?» : «On ne défend pas assez les valeurs traditionnelles de la France.» «La justice n'est pas assez sévère avec les petits délinquants.» «Il y a trop d'immigrés en France.» «Il faut donner beaucoup plus de pouvoir à la police.» «On ne se sent plus vraiment chez soi en France.» «La construction de l'Europe est une menace pour l'identité de la France.» «Il faut rétablir la peine de mort.» Soit un ensemble de propositions qui, si elles ne sont pas présentées comme telles dans le questionnaire, font partie intégrante du programme du FN. Or le pourcentage cumulé de personnes interrogées qui se disent «d'accord» avec chacune de ces affirmations reste globalement le même entre 2000 et 2006, voire décroît (notamment sur la question de la peine de mort). Ainsi, dans le sondage de décembre 2006, 59 % des personnes interrogées déclarent être d'accord avec l'affirmation : «Il y a trop d'immigrés en France.» Il s'agit certes d'un score élevé, mais il est identique à celui de mai 2000. De même, en décembre 2006, 46 % des personnes interrogées déclaraient être d'accord avec l'affirmation «On ne sent plus vraiment chez soi en France» ; or elles étaient 47 % (- 1 point) dans le sondage de mai 2000.
On peut ainsi s'étonner du traitement réservé à ce sondage, du manque de nuances dans l'interprétation et de l'absence de mise en perspective de la diversité des résultats. L'adhésion aux idées de Jean-Marie Le Pen est certes élevée dans l'opinion, mais ce phénomène n'a rien de nouveau et reste à des niveaux globalement stables depuis plusieurs années. Ce qui ne signifie pas que Le Pen n'est pas en mesure de progresser lors de la prochaine présidentielle. Mais ce sondage n'offre pas vraiment d'indication ni de tendance. Plutôt que de jouer à faire peur, il aurait été préférable de souligner le caractère contradictoire des résultats du sondage et de chercher à en comprendre les raisons.


(1) http://medias.lemonde.fr/mmpub/edt/ doc/20061214/845801_baromètre_fnle_mondertl.pdf
(2) Christophe Forcari, «La lepénisation des esprits», Libération du 20 décembre.


(*)Alexandre Dézé enseignant à Sciences-Po Paris et JEan-Louis Missika sociologue des médias et enseignant à Sciences-Po Paris.

20 December 2006

La Corrupcion de la Ideologia

De moda pareciera estar el acusar y autoinfligirse heridas de corrupción. Da la impresión que es bien visto lanzarse el bulto unos a otros dentro de la coalición de gobierno, y dentro de los propios partidos políticos (entre mismos partisanos) ajustando cuentas con "padrinos" a través de sus operadores e incondicionales, como si una fuerza irresistible los llevara a reconocer y reconocerse incapaz de no "tirar o echar mano" de los fondos públicos, mostrando en la debilidad humana una hasta hoy inclasificable formula de flagelación parecida a la que "posee" a los antiguos guerreros nubios de la edad media que como forma de recibir perdón de Dios y dioses, a pesar de la fortaleza y embargadura física que mostraban, apenas comenzada la batalla contra moros y cristianos (sic) se ofrecían para el suplicio hasta la locura pidiendo por favor a nobles templarios ser decapitados.

Nuestra principal fortaleza hasta ahora dentro de la concertación, había sido la capacidad de resistir contra viento y marea los embates de la derecha, la prensa, la ciudadanía y la historia, esta ultima, resistida con frenesí para seguir dictando con nuestra ideología, con nuestras palabras, los hechos que ocurrieron desde el triunfo de Allende en adelante. Hasta ahora, pues como hemos presenciado, no conformes con la competencia desleal y las traiciones políticas que quedaban en familia hoy abunda el descrédito y la persecución, como decía mas arriba, entre partisanos.

No vale fiarse entonces de los concertacionistas, menos aun de los del mismo partido de uno, me decía un distinguido dirigente de la concertación.

La pregunta que cabe entonces hacerse es que paso. Quien me escondió los zapatos. Claro, pues si el ultimo reducto donde podíamos descansar de la arena publica nos hace dormir como los delfines con un ojo abierto para no ser decapitado nos remonta al desfiladero de nuestra ideología. A diferencia de lo que cree Schaulson, esta no es una nueva ideología de la corrupción, sino la corrupción total de la ideología. Le pregunto a usted hace cuanto que no escucha una discusión de principios entre los políticos con publicidad. Hace cuanto que no leemos columnas, asistimos a seminarios o vemos iniciativas dentro de nuestros partidos que traten cuestiones de principios o vías hacia la consecución de nuestros objetivos ideológicos. Hace bastante o en mi caso, con menos de 30 anos, nunca.

Solo he tenido que venir aprendiendo y tolerando con muchos jóvenes al igual que yo, de una moral visigótica dentro de la concertación, una forma de enfrentar la cosa publica como un juego de decapitaciones al que se quede dormido, una cruel apuesta por quién queda de pie al terminar la noche, como esos filmes de terror, con bajo presupuesto, en los que un asesino algo humano algo zombie acecha a un grupo de hormonales adolescentes durante un paseo a casas cerca de un lago, que fueran tan populares en los '80.

La corrupción de la ideología es una crisis del modelo de acción política en la concertación. Entonces no es tiempo de refundaciones de facto o ecuménicas reuniones para recibir recomendaciones papales de la abrumada y algo desenfocada Presidenta. Es tiempo que aprovechemos el lugar donde estamos, por importante o pequeña que sea nuestra ubicación, para hacer las cosas bien, limpiamente, asear el nombre de la concertación y de los propios partidos, cumpliendo con una tarea que era de otros pero que, al fallar en ello, debemos recuperar esa etapa, el tiempo perdido y preocuparnos de volver a decir con hechos lo importante de nuestro proyecto partidario para el país. Repito. Sin importar el tamaño o la influencia que tengamos, lo poco para ofrecer, a veces menos es mas y en condiciones como esta: poder un poco, no significa necesariamente poco poder, sino apostar sobre seguro en publicidad para la ideología nuestra, esa cuyo principio rector y motor básico para nuestro trabajo, no es otro ni mas complejo que simplemente hacer las cosas bien.

Néstor Morales T.
Publica ONG

Lo que Hamas, Jamás tendrá.


Hamas busca cumplir dos objetivos nítidos: Destruir el estado de Israel e imponer la doctrina islámica desde el Jordán hacia el poniente. Su principal apoyo está en gobiernos con fines similares, al menos en la fase de imposición de la doctrina del Islam en la región como Irán o Irak en otros tiempos, para ello es que Chiítas y Sunitas pueden volver a conversar.

Como grupo, inicialmente armado, revolucionario y pro-conquista, Hamas ha vertebrado una relación de amor-odio con el poder político. Luego de haber enviado al olvido a la Autoridad Palestina y más aún a la OLP la que “desapareció” junto con la muerte de Yasser Arafat. Hoy, enfrentando dos años por delante de Gobierno tras haber ganado las elecciones y convirtiéndose en el Poder legitimado al interior de Palestina, todo apuntaría a que a través de las armas de la política estatal intentarán derribar los cimientos del Estado Israelí y expandirán la fe y el cumplimiento de la ley islámica por la región.

Pero, como siempre en estos casos hacemos los occidentales desprovistos de la fe y pretendiendo huir de toda inocencia o ingenuidad, cabe preguntarse respecto a la justicia de sus objetivos y si serán éstos posibles de conseguir.

La sana crítica y el buen juicio (todavía cosas diferentes, siento) nos dirían que ambos fines son injustos. El primero la aniquilación de un Estado sólo es posible como hemos visto en la historia a través de las armas, de la anexación o la fusión con otros países, cosa que sin duda se torna difícil en una zona donde existe una fuerte identificación con el estado de Israel, más allá de las legítimas aspiraciones del pueblo palestino, hoy existe un pueblo de Israel, con acervo cultural, una historia estatal común y religión, además de legitimidad internacional, elementos que hacen casi imposible conseguir los fines de Hamas si no es por la destrucción masiva tanto de las estructuras como de las personas. El segundo objetivo, la imposición de la fe y la ley islámica tienen que ver más bien con una cuestión de fuerza moral. Pero no confundir con la fuerza o el poder de seducción que tendría este grupo a través de socialización del Islam, por lo general los seres humanos pretendemos que la imposición es una forma segura de asentamiento de nuestras ideas. Craso error. Las ideas, la fe y toda esa gran esfera del ser humano que es su intelecto y que algunos llaman alma, es un área de difícil seducción, se mantiene a salvo hasta en las más adversas condiciones, “ni con fuego en los ojos, ni con yagas en la carne” comentó Marco Aurelio sobre los cristianos, se podía borrar la fuerza de las creencias. Por ello siento que la expansión del Islam que pretende Hamas y otros grupos forzosamente se centrará en la fuerza de la ley, es decir, la imposición será a través del cumplimiento de las normas, de la observancia del Islam como cuerpo normativo y restrictivo de la vida.

Ante estos objetivos, el humanismo laico, libertario y solidario dirá no con fuego en los ojos, ni con yagas en la carne. Es cierto, el poder las ideas, de la fortaleza moral es una cuestión irreductible pero, en estos casos, como en otros que conocemos por más cercanos, a veces sucede que la latencia de una idea, de una fe, puede siempre ser sofocada con balas, humo en las casas, destrucción masiva y desapariciones forzadas.

En suma, la desaparición en estos días de un Estado se torna una cuestión casi imposible, así como la expansión confiada de una fe si no es a través de las armas y la crueldad. Jamás logrará Hamas terminar con la razón, si ese fuera su objetivo. Pero antes de ello, y en eso debemos poner cuidado, siempre se puede terminar con la vida.


Néstor Morales T.
Pública ONG

18 December 2006

Cuestión de Familia


No era mi intención escribir un párrafo siquiera sobre la muerte del tiranuelo que acaba de caer, pero son las tantas opiniones de quienes apoyaron el régimen las que en el silencio de la contra puede contribuir a distorsionar la efigie de ese cuerpo rechoncho, corticoide, que maloliente yacía en los salones de la Escuela Militar. Mas aun impulsan estas palabras, alguna conversación con algún nieto de quizás el otro protagonista del Golpe, aquel que murió por su mano en La Moneda, mientras Santiago ardía y cuyas brasas parecen aun mantenerse quemándonos la piel como el sol hace por estos días en todos nosotros.


Que duda cabe, el apoyo a Pinochet es una muestra de apoyo fanático a la figura mesiánica del orden y la seguridad para quienes pensaron que una vía al socialismo solo es traducción a la amenaza a la pequeña propiedad que con esfuerzo o no se podría generar y que pruebas a la vista se venia generando. Esa podría ser la excusa de alguna pobre mujer asustada por perder una escualida herencia conyugal, pero cuando se trata de empresarios que forjaron fortuna acosta de esconder y eliminar a otros pareciera a lo menos un destemple de animo,sino una sordera de alma que asusta y explica tanta injusticia y desprotección de los trabajadores aun mas hoy que en días de Pinochet. Peor el juicio "renovado" de los representantes de la derecha que hoy acusan la figura del Dictador por sus robos con motivo del caso Riggs, luego que protegieron su amable figura mientras ordenaba matanzas de seres humanos, he ahí el descaro que diferencia una moral de otra.


Siento que para un ser humano darse cuenta el valor de la vida otro igual pero claro, para ellos, retardatarios y capitalistas salvajes la igualdad humana es un invento todavía sin tragar.Es por eso, quizás, por esa mascarada con la que se intento lustrar el recuerdo de Pinochet que fue la sangre la que hablo y puso las cosas en su lugar. Claro, fue el discurso encendido, con la ropa del ejercito del nieto homónimo que abrió el fuego de todos los que nos creíamos el cuento de la superación de los miedos, las frustraciones y las cuentas por saldar.


Cuando creímos que la amnistía se discutía en doctrina y en la siempre segura reclusión monacal de los tribunales y escuelas de derecho. Justo en ese momento fue que otro nieto, sacó a la vida la rabia y escupió el féretro del Dictador poniendo en el insulto en la rebaja in situ de todo lo que comenzaba a ser una gran ceremonia, devolviendo a esa misa castrense a su calidad inicial de velorio de un asesino y ladrón, sin excusa ideológica, ni interpretación de la política o los derechos del hombre.Rabia pura y simple sobre un hecho del que ninguno de los que estallaron en sorpresa e indignación podrían excusarse. La sangre del General Prats, su sangre asesinada clamo y su nieto borro, siento, con una acto básico, casi ingenuo,toda pretensión de hacer llegar al tiranuelo, bananero y carente de ilustración a un altar patrio.


Hoy, borrada su llama heroica por saltos y confeti en la plaza de la ciudadanía,por fin podemos estar seguros que este episodio, el de seguir buscando paraderos de personas, nombres para cuerpos y osamentas acribilladas, degolladas, justicia contra los ejecutores de esas ordenes malditas y paz para las familias de esas víctimas, de esos muertos (de vida, de hambre, de frío, de desesperación o de miedo) que son nuestros y que ellos, los mismos seguidores de tiranos,arlequines de siniestros bailes creen que pueden borrar con tres frases hechas.


No hay compasión con la brutalidad pues no se puede entregar la otra mejillla cuando nos quitaron de golpe y balazo ambas, mutilaron brazos y solidaridad e hicieron desparecer, como un cruel prestidigitador, a quienes creían en un mundo mejor, a quienes no sabían ni planes zetas ni que iba a suceder en el país cuando se tenia catorce anos.


Solo resta seguir rabiando contra eso, construyendo mejores países que ese que se nos impuso y darnos cuenta como lo hizo el titular del diario francés Liberation, que fundara Sartre, que publicara tras el 10 de diciembre ultimo la única certeza en nuestro camino de progreso: Pinochet no murió, se fugó.


Néstor Morales T.

Pública ONG - Verdes Radicales (PRSD-JR)

11 December 2006

Sin Aliento, Sin Palabras


06 December 2006

ENCUESTA ADIMARK NOVIEMBRE

Con 51% de apoyo mejora según la ciudadanía, la percepción de cómo ha desarrollado el gobierno la Presidenta Bachelet.

Vea Toda la Encuesta en:

http://www.lasegunda.com/_portada/evaluacionGob_nov06.pdf

04 December 2006

Violencia Escolar

La Tercera, 05 Diciembre 2006
Señor Director:

Con ocasion de presenciar una manifestacion de un gran grupo de adolescentes y niños vestidos de negro contra una cadena de comida rapida, siento que se hace necesario reenfocar la discusion acerca de la violencvia escolar. Es cierto, tenemos un sistema educacional basado en el exito cuantificable, que no toma como variables la calidad ni la excelencia; Es cierto, ademas que las politicas referentes a salud escolar y autocuidado muchas veces pasan desapercibidas para la opinion publica y se cumplen por los intermediarios escolares poco y mal. Pero aun es mas grave encerrar los problemas de infancia y adolescencia en el circulo del enfoque de las "politicas" de educacion. Que estrecha meditacion de los hechos. Los problemas de violencia son crecientes en su manifestacion publica a escala social: violencia domestica contra las mujeres que aumenta en consecuencias tragicas dia a dia; el aumento explosivo en las denuncias de violencia sexual contra mujeres mas aun en adolescentes y niñas, los casos de abandono y maltrato de padres a hijos, sin contar la "escapatoria" en la droga todavia de mas facil acceso en oportunidad y precio para niños. En suma, mas alla de las politicas gubernamentales, existe una problematica social seria y es la manifestacion de todos nuestros temores hechos realidad. La violencia existe hoy y se muestra con su cara mas brutal dia a dia. Es tiempo entonces de abordar este problema de manera integral y no en pequeñas porciones, como si fuera la comida rapida de la que huyen esos adolescentes de negro.

Nestor Morales T.
Publica ONG

29 November 2006

Revolcón ecuatoriano


Luego de perder en la primera vuelta, el contundente triunfo electoral de Rafael Correa en Ecuador pulverizó los pronósticos de todas las encuestas en ese país. Parece la parte más fácil de su vertiginoso ascenso al poder. La más difícil comenzará el 15 de enero, cuando asuma la Presidencia con un Congreso dominado por los partidos a los que quiere sustituir. Y con el desafío de convocar una asamblea constituyente para “refundar” la república. El próximo Mandatario tiene una poderosa herramienta para librar la batalla política que se aproxima: una victoria más rotunda que la esperada hasta por sus más entusiastas seguidores. Mientras las encuestas de los días previos hablaban de un empate técnico, el candidato de izquierda duplicó en votos a su rival conservador, el empresario Álvaro Noboa.
Este nítido mandato muestra el cansancio de los electores con la vieja política y el populismo, que Noboa llevó hasta el extremo de repartir dinero en las manifestaciones (...) Correa tendrá que concertar con los partidos para cumplir su meta de darle un revolcón a Ecuador. Pues, aunque la Constitución lo faculta para convocar el referendo que abra paso a la constituyente, las fuerzas en el Congreso serán las mismas que participarán en la asamblea. De otro lado, hay voces que piden que las reformas se hagan en el Congreso.
De sus primeras declaraciones como Presidente electo se deduce que Correa no cederá en su propósito de darle un vuelco al sistema político ecuatoriano, de cuya inestabilidad da cuenta el hecho de que el país ha tenido nueve presidentes en los últimos diez años. De otro lado, el Mandatario electo ha dicho que mantendrá la dolarización adoptada por Jamil Mahuad en el 2000 y no impulsará medidas que puedan afectar la inversión extranjera, aunque revisará la deuda externa y renegociará los contratos con las compañías petroleras.
En lo que respecta a la política exterior, ya reiteró puntos esenciales planteados de su campaña, como la negativa a firmar el TLC con EEUU y la neutralidad frente al conflicto armado colombiano. Sobre este último, el día de su elección repitió que no calificará de terroristas a las FARC mientras no lo hagan las Naciones Unidas. Pero, al mismo tiempo, anunció que tendrá “las mejores relaciones” con Colombia. Los observadores ecuatorianos coinciden en que Correa tiene una gran oportunidad de renovar la política e impulsar el desarrollo de su país, sobre todo en lo social. Pero tendrá que hacerlo pronto, para no exponerse a seguir la suerte de sus predecesores.

El Tiempo
Bogotá, Colombia

28 November 2006

Reforma del Estado: Pensar en grande

Catalina Mertz
Instituto de Economía Política Escuela de Gobierno Universidad Adolfo Ibañez

En respuesta a los escándalos de corrupción, la Presidenta encomendó a un grupo de expertos que formularan, en un plazo de poco más de dos semanas, un conjunto de proposiciones conducentes a mejorar la eficiencia, responsabilidad pública y calidad profesional de la administración del Estado. Las propuestas evacuadas por el equipo han sido en gran parte acogidas por la Presidenta, quien hizo público su compromiso de presentar los proyectos de ley correspondientes antes del receso de verano del Congreso.Concretamente, se trata de un amplio conjunto de propuestas que pueden ser categorizadas como medidas de transparencia, reformas al Sistema de Alta Dirección Pública, financiamiento de campañas y partidos políticos, reforzamiento de los sistemas de control en el Estado y otras medidas que favorecen la probidad y la transparencia; entre ellas, las denuncias de buena fe y prohibiciones a ex funcionarios, mejoras en la probidad y transparencia en el Parlamento, la regulación del lobby y el perfeccionamiento de los sistemas de compras y contratación pública.Si bien algunas propuestas son la reiteración de iniciativas existentes, pero que no fueron acogidas con anterioridad por las autoridades, se trata, sin duda, de un conjunto importante y acertado de medidas. Su calidad y sustento técnico permiten predecir grandes niveles de acuerdo en su tramitación parlamentaria, y no cabe duda de que pondrán coto a situaciones actualmente permitidas por nuestra legislación e institucionalidad.Sin embargo, y tal como lo declaró el propio equipo de expertos, se trata de "un diseño institucional básico y algunos lineamientos normativos para procurar esos fines". Responden, además, a un encargo específico con plazos y alcances limitados, desde la perspectiva de lo que es factible de hacer ahora, en el corto plazo. Por consiguiente, su impacto también será limitado, pues no se trata, ni se pretendió que así fuese, de una propuesta amplia y de largo plazo que se sustente en un análisis crítico de los arreglos institucionales más gruesos que caracterizan a nuestro actual aparato estatal y que han derivado no sólo en la corrupción y el clientelismo, sino que también en graves problemas sistémicos de gestión, y que posibilitan lo primero. Por ejemplo, en las propuestas se incluye la creación de una serie de instituciones nuevas; entre ellas, una agencia evaluadora de políticas públicas. Cabe preguntarse si la creación de ésta y de las otras instancias mencionadas en la propuesta, que se suman a organismos de evaluación y control ya existentes, son suficientes para lograr mayores niveles de control de gestión y productividad de las instituciones del Estado.Actualmente, existe amplia evidencia respecto de que los múltiples mecanismos de control creados hasta ahora han sido formalmente cumplidos, pero han sido ineficaces en identificar los programas o instituciones que funcionan inadecuadamente y en influir sobre su continuidad, y menos aún en las asignaciones presupuestarias futuras. Chiledeportes, con su excelente evaluación de procesos, es ejemplo de ello.Lo anterior sugiere que si bien una institucionalidad evaluadora independiente puede ser necesaria, no tendrá los efectos deseados si además no se complementa con cambios más radicales en el aparato público. Esto requiere, en varios sectores, como por ejemplo el de la salud pública, desmantelar la actual hipertrofiada maraña de metas por un sistema que priorice los objetivos mediante la creación de directorios que incluyan a todos los representantes sectoriales o institucionales ligados y sintetice sus exigencias, estableciendo un conjunto reducido de metas medibles de gestión, por las que se deben responsabilizar los directivos públicos. Asimismo, estas metas debiesen ser comprensibles y públicas, y la ciudadanía debiese poder realizar su seguimiento. Modelos de gestión como éstos, innovadores para el sector público chileno, pero ampliamente conocidos y aplicados desde hace ya tiempo con éxito en otros países, requieren también mayores niveles de autonomía de dichos directivos públicos para definir sus equipos de trabajo y administrar los fondos que se les asignan.Avanzar en esta dirección implica ampliar los alcances de la discusión y trabajar no sólo en los ajustes menores al actual sistema, lo factible, sino que en los cambios profundos que el Estado chileno requiere; es decir, pensar en grande.

27 November 2006

Acuerdo para creacion de seguro para estudiantes en practica profesional

27 de Noviembre de 2006

Ley N° 16.744, sobre Accidentes del Trabajo, no establece el seguro obligatorio por accidentes con consecuencia de muerte respecto de los alumnos que realizan su práctica profesional. El mundo de la concertacion celebró la aprobación de un proyecto de acuerdo que solicita al Gobierno la creación de un seguro obligatorio para estudiantes que se encuentren realizando su práctica profesional, en carreras vinculadas con el área de salud. Actualmente la ley N° 16.744, sobre Accidentes del Trabajo, no establece el seguro obligatorio por accidentes con consecuencia de muerte respecto de los alumnos que realizan su práctica profesional. En esa línea, el diputado indicó que es preciso que por razones de equidad y de justicia, proporcionar una protección integral a los alumnos que realizan su práctica profesional, sin importar su naturaleza ni el lugar donde la lleva a efecto, estableciendo la obligatoriedad del seguro por accidentes con resultado de muerte. Por último, aclaró que al momento de realizar su práctica profesional, estos alumnos prestan servicios personales bajo subordinación y dependencia como "cualquier trabajador que se desempeña en el mundo laboral; sin embargo, no reciben la misma protección social".

21 November 2006

Carta Campaña Contra SIDA

La Tercera, Cartas al Director. Martes 21 de Noviembre de 2006

Señor Director:
Sólo para cerrar el "mini" debate con la Sra. Cecilia Fontaine respecto a la Campaña de Prevención del SIDA que impulsa el gobierno y, sobre la cual, por cierto no estamos de acuerdo en el enfoque estratégico que la administración actual le ha dado, quisiera decir lo siguiente.

La señora Fontaine ha dicho, desde luego, que la cuestión valórica es importante en cualquier iniciativa humana (al menos eso desprendo de sus palabras), cuanta razón; incluso ha avanzado derrochando conocimiento alguna cita a John Locke y el liberalismo, cuestión aún más arrojada y ha sostenido por último dos sentencias fundamentales: El estado no es un ente neutro y que las campañas sanitarias por sí solas no funcionan.

En efecto, siento que la cuestión valórica es fundamental en las políticas públicas como lo aseveran Amartya Sen, Bernard Williamas, e incluso en algunos pasajes el mismo Robert Nozick. Así y todo, no creo que se trata de un asunto de más o menos liberalismo, el mismo Locke es prueba de ello al ser una de las tesis fundantes del Conservadurismo Blando de Bush y compañía, ni qué decir de cómo ha influido al recientemente fallecido Friedman y de paso la Constitución chilena plena de "blindaje" a la propiedad privada del buen Locke.
En suma, y sólo con ánimo de dialogar, herramienta propia de la modernidad tardía –en mi opinión- y de un liberalismo más solidario de los neomarxistas como Habermas hasta rozar a Rawls en la necesidad de reglas claras, neutras, aunque estas sean hipotéticas pues, si lo pensamos en serio, los valores son normas hipotéticas de base para la construcción de los consensos sociales y así, una política pública, por pura y simple que parezca en el incentivo en el uso de preservativo trae una carga axiológica importante, o lo que es más, una decisión de estado clara y segura.

Nestor Morales T.
Publica ONG

EL OLOR DE LA POBREZA


Mario Vargas Llosa, escritor

El Comercio, 19 de noviembre de 2006


Hace tres años, en un viaje por tierra de Lima a Ayacucho, paramos en medio de una pampa, en lo alto de la cordillera, en una aldea donde había un pequeño puesto de policía.
Le pedí al oficial que me permitiera usar su baño. “Desde luego, doctor”, me dijo, muy amable. “¿Quiere usted miccionar o defecar?”. Le repuse que lo primero. Su curiosidad era académica porque el “baño” del puesto era un corralón a la intemperie donde micciones y defecaciones se confundían entre nubes de moscas y una pestilencia de vértigo. Este recuerdo me ha acompañado sin tregua mientras, tapándome a ratos las narices, hojeaba las 422 páginas de un reciente informe publicado por las Naciones Unidas titulado Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua. El prudente título y la fría y neutral prosa burocrática en que está redactado no impide que este extraordinario estudio, inspirado sin duda en la sabia concepción de la economía y el progreso de Amartya Sen –un economista que no cree que el progreso consista en estadísticas–, estremezca al lector enfrentándolo con tanto rigor como crudeza con la realidad de la pobreza y sus horrores en el mundo en que vivimos. La investigación que han llevado a cabo Kevin Watkins y su equipo debería ser de consulta obligatoria para todos quienes quieren saber lo que son el subdesarrollo económico y la marginación social en términos prácticos y los abismos que separan a estas sociedades de las que han alcanzado ya medios y altos niveles de vida.De esta lectura, la primera conclusión a la que llego es que el objeto emblemático de la civilización y el progreso no son el libro, el teléfono, la Internet ni la bomba atómica, sino el excusado. Dónde vacían su vejiga y sus intestinos los seres humanos es el factor determinante para saber si están todavía en la barbarie del subdesarrollo o han comenzado a progresar. Las consecuencias que tiene en la vida de las personas este hecho simple y trascendental son vertiginosas. La tercera parte de la población del planeta –unos 2 mil 600 millones de personas–, cuando menos, no sabe lo que es un excusado, una letrina, un pozo séptico, y hace sus necesidades, como los animales, al pie de los árboles, junto a arroyos y manantiales, o en bolsas y latas que arroja en medio de la calle. Y unos mil millones utilizan para beber, cocinar, lavar la ropa y su higiene personal, aguas contaminadas por heces humanas y animales. A ello se debe que por lo menos dos millones de niños mueran cada año de diarrea y que enfermedades infecciosas, como cólera, tifoidea y parasitosis, causadas por lo que el informe llama eufemísticamente “carecer de acceso al saneamiento”, devasten enormes sectores de África, Asia y Latinoamérica y sean la segunda causa de la mortalidad infantil en el mundo.En un importante barrio de Nairobi (Kenya) llamado Kibera está generalizado el sistema de los llamados “inodoros volantes”, bolsas de plástico que la gente utiliza para hacer sus necesidades y que luego arroja por los aires a la calle (de ahí el apodo). Esta práctica motiva que el nivel de enfermedades infecciosas en el barrio sea altísimo. Aquellas golpean sobre todo a los niños y a las mujeres. ¿Por qué a estas? Porque como son ellas las que se ocupan sobre todo de la limpieza hogareña y del acarreo del agua están más expuestas que los hombres al contagio.En Dharavi, un sector populoso de la ciudad de Mumbai, en la India, hay un solo water por cada 1,440 personas, y en la estación de las lluvias el agua que inunda las calles convierte a estas en ríos de excrementos. La abundancia del líquido elemento es, en este caso como en el de muchas ciudades del tercer mundo, una tragedia, porque, dadas las condiciones de existencia, el agua, en lugar de ser la vida, es muchas veces el instrumento de la enfermedad y la muerte.Y, sin embargo, paradójicamente, el problema del agua, inseparable del saneamiento, es acaso el principal que mantiene a los hombres y mujeres prisioneros del subdesarrollo. Los datos del informe son concluyentes. Cuando tienen agua, se trata por lo general de aguas servidas, que acarrean toda clase de bacterias y males que los enferman y matan, pero, en la mayoría de los casos, la pobreza condena a los pobres a una sequía que es todavía más catastrófica para su salud y sus posibilidades de mejorar sus condiciones de vida. Una de las demostraciones más chocantes de la investigación es que los pobres pagan mucho más cara el agua que los ricos, precisamente porque los pueblos y barrios donde viven carecen de instalaciones de agua y desagüe y tienen que comprarla a aguateros o servicios comerciales pagando precios exorbitantes. Así, por ejemplo, los habitantes de los barrios pobres de Yakarta (Indonesia), Manila (Filipinas) y Nairobi (Kenya) “pagan entre cinco y diez veces más por unidad de agua que aquellos de las áreas de ingresos altos de sus propias ciudades y más de lo que pagan los consumidores de Londres o Nueva York”. Ese precio desigual del agua hace que el 20 por ciento de los hogares más pobres de El Salvador, Jamaica y Nicaragua inviertan la quinta parte de sus ingresos en agua. En tanto que en el Reino Unido el gasto promedio por agua de los ciudadanos es apenas el 3 por ciento del ingreso. No me resisto a citar esta estadística del informe: “Cuando un europeo utiliza la cisterna de un inodoro o un estadounidense se ducha, consumen más agua que la que tienen cientos de millones de personas que viven en los barrios urbanos pobres o las áreas urbanas de los países en desarrollo”. Y otra es que con el agua que se ahorraría si los “civilizados” cerráramos los caños del lavador mientras nos cepillamos los dientes un continente entero de “bárbaros” podría bañarse. A primera vista, se diría que no hay mucha relación posible entre la falta de agua y la educación de las niñas. Y, sin embargo, la hay y muy estrecha. El informe calcula que se pierden 443 millones de días escolares al año a causa de enfermedades relacionadas con el agua y que millones de niñas faltan a la escuela y reciben una educación deficiente o nula, y en todo caso inferior a la de los varones, porque diariamente deben ir a buscar agua a acequias, ríos y pozos que están a menudo a varias horas de camino de sus hogares. En Los Miserables, Víctor Hugo escribió que “Las cloacas son la conciencia de la ciudad”, y, en una de esas interpolaciones del narrador que recorren la novela, mientras Jean Valjean pataleaba entre la mierda con el desmayado Marius a cuestas, intentó una curiosa interpretación de la historia a partir del excremento humano. Algo así hace este formidable estudio, sin la poesía y la elocuencia del gran romántico francés, pero con mucho mejor conocimiento científico. Proponiéndose nada más que describir las circunstancias y reverberaciones de un problema concreto que afecta a la tercera parte de la humanidad, este Informe radiografía con dramática precisión el extraordinario privilegio de que gozamos las dos terceras partes restantes, cada vez que, casi sin darnos cuenta de ello, abrimos la canilla de un lavador para lavarnos las manos o la regadera de la ducha para recibir esa lluvia de agua fresca que nos limpia y rejuvenece, o cuando, aguijoneados por un retortijón, nos encerramos en la intimidad de un excusado, aligeramos las entrañas y, solazados, limpiamos con un pedazo de papel higiénico todos los rastros de aquella ceremonia, jalamos una cadena y sentimos, en el torbellino del surtidor, que nuestras suciedades recónditas desaparecen en las entrañas de los desagües, lejos, lejos de nuestras vidas y olfatos, para bien de nuestra salud y buen gusto. Qué infinitamente distinta a la nuestra es la experiencia de esos miles de millones de seres humanos que nacen, viven y mueren literalmente asfixiados por su propia inmundicia, a la que no consiguen arrancar de sus vidas, pues, visible o invisible, la mugre fecal que expulsan regresa a ellos como una maldición divina, en la comida que comen, el agua en que se lavan y hasta en el aire que respiran, enfermándolos y manteniéndolos en la mera subsistencia, sin posibilidades de salir del confinamiento en que malviven. Uno de los aspectos más sombríos de este asunto es que, en gran parte debido al asco y la repelencia que todo lo relacionado con la mierda despierta en los seres humanos, los gobiernos y los organismos internacionales que promueven el desarrollo no suelen darle la prioridad que debería tener; lo frecuente es que lo subestimen y dediquen presupuestos insignificantes a planes de saneamiento. Y la verdad es que vivir en la suciedad no solo enferma el cuerpo sino también el espíritu, la autoestima más elemental, el ánimo para rebelarse contra el infortunio y mantener viva la ilusión, motor de todo progreso. “Nacemos entre heces y orina”, escribió San Agustín. Un estremecimiento como una viborilla de hielo en la espalda debería recorrernos al pensar que un tercio de nuestros contemporáneos nunca sale de la porquería en que vino a este valle de lágrimas.


NUEVA YORK, NOVIEMBRE DEL 2006© MARIO VARGAS LLOSA

20 November 2006

Hojas en la Ruta


Néstor Morales T. (*)

Dos de mis libros favoritos: “Hojas de Hierba” de Walt Whitman y “En la Ruta” de Jack Kerouac han sido fieles compañeros –quien lo diría- también en la política. El primero, a través de la ensoñación, del argumento heroico de la vida, la contemplación de las cosas importantes y la objetivización de lo fundamental a través de la imaginación poética; el segundo, como reza su título, es la estimulación del Bee-Bop, el jazz hiperkinético que te exige actuar, llevar a la praxis a veces sin medir dos o tres pasos siguientes y sólo hacer por hacer, lo que en situaciones de precariedad, como la política de partidos que nos ha tocado vivir a esta generación, suele ser recurrente.

Así, armado de sueños y swing acelerado es que partimos la mayoría de nosotros trabajando en política, los fines, nunca están del todo claros sólo tenemos excusas para dar rienda suelta a la necesidad compulsiva de creación, de solidaridad o de lucha por los derechos importantes para las personas.

Desde la izquierda es que interpretamos el ritmo de las cosas, es ahí donde las armonías y los adjetivos colaboran con la estructuración de los sueños o la metodización de simples sonidos; y es que la política no puede vivir de solistas, ningún hombre es una isla dijo alguna vez Aristóteles y repitió algo confundido Bon Jovi, hacer en política es la construcción de un sueño poético y de acción, pero un sueño colectivo. Es en el colectivo donde se ejerce el liderazgo, donde se aprende el valor más importante para la vida en común que es el diálogo, con él es que se logran acuerdos y disensos; ideas innovadoras, se desechan las conductas egoístas y prima, por cierto el buen argumento antes que los “armamentos”. En la construcción del diálogo, por fin, se justifica buena parte de esa música que deseamos escuchar.

Entre diálogo e Izquierda existe, siento, un mediador clave, este es el valor de la igualdad. Sí, no se trata de un concepto demodé ni nada parecido, por el contrario, sigue siendo, como para Norberto Bobbio lo fue, la Estrella Polar de un sistema de izquierdas democrático y libertario, pues a fin de cuentas cuando hablamos de derechos para las personas, de valores, de oportunidades es que volvemos una y otra vez sobre el valor de la igualdad que, como todo valor no se aprende por decreto exento ni programa de gobierno, sino que se degusta, a la manera que lo planteara la maestra Adela Cortina, como sabe en el paladar un buen vino, un helado o un beso.

Asimismo, siento, ocurre con la libertad que en síntesis podemos decir que es contra uno o a favor de uno. Sí, porque puede ser leída como un derecho para ejercer contra aquel que quiere reprimir una cuota o el conjunto de libertades que la ley garantiza; o también como el principio “para ejercer la vida” como he dicho en otra parte (“Liberalis”) que, situación interpretada de lo que planteara Isaiah Berlin no se trata de negativos ni positivos sino de potencialidades y no mero flujo de shock eléctrico. La libertad es, con un tufillo hegeliano, el papel en blanco en el que escribimos nuestra propia historia.

A estas alturas, la pregunta cae de cajón: ¿Bueno, esto para qué? Siento que escribimos para existir un poco, para ratificar nuestra existencia a través de actos materiales. Asimismo, cuando hablamos de un tema en particular, ratificamos un poco nuestra presencia en esos mismos temas. La política para mí, es una forma de vivir un poco, un latido quedo pero persistente o perseguidor conmigo mismo, del que no se puede huir pues simplemente aparece y hay que saber darle curso, como a los memorando y los café cortado del centro de Santiago, ya que está ahí, debemos, debo vivirla.

El pequeño mensaje de estas palabras es para encender el motor de una maquinita por Chile, un país que ya no se cree de un color o de otro, que no sabe de empanadas y vino tinto, que no espera de nosotros escuela pública o Estado Docente, menos industrialización por sustitución de importaciones ni otras hierbas, pero que está ahí, esperando por algo, por alguien. Decir que sólo espera por nosotras, nosotros es de suyo imprudente y ególatra, pero sí es preciso indicar que además de otras cosas y otras personas, también por nosotros y nosotras, espera.

El desafío está en la creación de políticas públicas eficiente, con efectos que sean tangibles sobre todo para los más cadenciados en cada una de las esferas de la vida en sociedad. La utilidad de un programa o de una inyección presupuestaria debe verse enterada en la medición de índices de satisfacción ciudadana. Coeficientes más, curvas de estandarización menos, todos buscamos lo mismo: un mejor pasar por la vida que intentamos construir. Ahí radica nuestra capacidad inventiva de inventarnos y reinventarnos, al menos a eso es lo que a mí la política me incentiva.

Ese es el sentimiento que genera la actividad pública de quienes buscan en la política partidista la vía para enfrentar los problemas país. Esa es, por fin, el ánimo de incentivar a crear en forma integral desde la imaginación a la praxis, pasando por todas las estaciones y procesos necesarios para dar soluciones firmes y sensatas al tiempo de ir construyendo una mejor manera de vivir la vida en el colectivo pues, como decía más arriba y citando ya no sé si Aristóteles o Bon Jovi, ningún hombre es una isla.

10 November 2006

Campaña Prevención del Sida

Señor Director:

Sólo para responder a la señora Fontaine de Fundación Chile Unido. Las políticas sanitarias son eso, programas que apuntan al control sanitario y mantenimiento de la salud de las ciudadanas y ciudadanos. Una política de prevención del VIH SIDA debe comenzar por ahí, ese debe ser su principal objetivo. Otros elementos como a eucaión en ciertos valores que podrían "eventualmente" colaborar con la prevención de ciertas enfermedades por contagio es labor de instituciones, pienso, como a la que ella pertenece. En todo caso, abstenerse o preferir pareja única es una opción personalísima y no puede, en ningún momento ser una política de Estado, o sea, no puede el Fisco y sus programas inmiscuirse en la elección de actitud sexual de las personas y sólo debe recomendar cuestiones que afecten directamente a su salud pues es en ella donde sí existe desembolso fiscal, a todo evento, sea como financiamiento completo o subsidio.

Néstor Morales T.
Pública ONG

27 October 2006

Encuesta Bicentenario

Esfuerzo personal y papel del Estado
Ignacio Irarrázaval
De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional Bicentenario UC-Adimark, dos de cada tres chilenos se inclinan por la afirmación "cada persona debería preocuparse y responsabilizarse por su propio bienestar", mientras que en el otro extremo sólo un tercio de la opinión pública estima que es papel del Estado proveer el bienestar a las personas. Aunque esta información muestra diferencias según nivel socioeconómico, ya que los sectores más acomodados privilegian la opción personal respecto de los menos acomodados, no puede desconocerse que, incluso en los sectores más pobres, el 58 por ciento está de acuerdo con la afirmación mencionada. Esta actitud se refuerza con un reconocimiento por parte de todos los estratos socioeconómicos respecto de las bondades de una retribución conforme al mérito en el trabajo. En efecto, el 68% de los encuestados opina que las personas que hacen bien su trabajo, en la misma función, deberían ganar más que las otras. Otra cifra que confirma esta sintonía es que el 61 por ciento de la población afirma que el trabajo "duro" es la mejor garantía para tener éxito en la vida.Sin embargo, esta actitud generalizada respecto del logro del bienestar personal se complementa también con un fuerte anhelo de igualdad social y mayor equidad para el país, opinión que tiene una alta frecuencia en todo el espectro socioeconómico. Lo interesante entonces de la Encuesta Bicentenario es que permite identificar que una amplia proporción de quienes privilegian el esfuerzo individual para el logro del bienestar son los mismos que, a su vez, desean una mayor equidad para la nación. De esta forma, el anhelo de equidad es un imperativo ético que permea a toda la sociedad, pero que se debe complementar con una fuerte dosis de esfuerzo de las personas. Este imperativo ético no se contrapone con la valoración del logro individual.El estudio también nos muestra un considerable nivel de optimismo en la ciudadanía respecto de progresar en diversas metas socioeconómicas. Más de la mitad de la población cree que de aquí al Bicentenario se habrá avanzado en aspectos tales como "ser un país desarrollado", "garantizar la atención de salud para la población" e incluso "resolver el problema de la calidad de la educación". Sin embargo, en el caso de "eliminar la pobreza" y "ofrecer igualdad de oportunidades", las frecuencias observadas son más bajas; es decir, en estos ámbitos no se observa ese grado de optimismo por parte de la ciudadanía. Nos debería preocupar que justamente dos elementos claves de cualquier política social sean mirados con mayor reserva y cautela por parte de los chilenos.Estos antecedentes son muy relevantes para reflexionar respecto de qué esperamos del Estado en relación con la provisión del bienestar social en nuestro país. En pocas palabras, los datos analizados hacen plausible un modelo de igualdad de oportunidades, en el cual las personas se responsabilizan de su propio bienestar a partir de condiciones básicas de equidad que se logran con la intervención del Estado, la sociedad civil y otros actores. Tres ideas iniciales en este sentido. En primer lugar, el Estado debe financiar o proveer ciertos bienes públicos que son básicos para tener un nivel de equidad social; por ejemplo, educación y salud. En segundo lugar, tal como se recoge en la encuesta, se requiere de una política social que reconozca y potencie el esfuerzo que día a día realizan muchas personas para lograr un mayor bienestar de sus familias. En otras palabras, el papel del Estado es crear, por una parte, oportunidades que generen efectivamente procesos de incentivos y movilidad social y, por otra, los ciudadanos tenemos el "deber" de aprovecharlas.Finalmente, más allá de garantizar derechos universales de carácter permanente, los cuales muchas veces ni siquiera se pueden exigir, se requiere de un sistema de protección a los riesgos de vulnerabilidad que son propios de economías abiertas como la chilena y de las familias que transitan en torno a la pobreza.

26 October 2006

Chile: contradicciones de un modelo “modelo”

por Paola Visca
La firma reciente de un tratado de libre comercio con China consolida a Chile como una de las economías más abiertas del mundo. La apertura ha sido una estrategia fundamental de Chile durante las últimas décadas y el país ha mostrado en muchos de esos años elevadas tasas de crecimiento. Sin embargo, es interesante analizar si esto es suficiente para convertirlo en un modelo a seguir.
La economía chilena es una de las más abiertas del mundo. Y esta característica se ha puesto una vez más sobre la mesa cuando a fines de agosto Chile firmara un nuevo Tratado de Libre Comercio (TLC) de notoria relevancia. El último socio es nada menos que China y, al dar este paso, Chile se ha convertido en el primer país occidental en firmar un TLC con el país asiático, que este año se ha convertido en la cuarta potencia mundial detrás de Estados Unidos, Alemania y Japón. Si bien la apertura comercial es un factor que en los últimos decenios ha caracterizado a la economía chilena, en este momento el ritmo al que el país andino celebra tratados comerciales es realmente vertiginoso.Pero el acuerdo firmado con Beijing no es importante solo porque se trata de un país que ha crecido a tasas de alrededor del 10 por ciento anual durante la última década o porque tiene un mercado potencial de 1.300 millones de habitantes. Es importante porque revela la persistencia del país andino en la creencia en la apertura comercial de su economía como su estrategia de largo plazo que conduce al desarrollo. En ese sentido, Chile ha firmado una seguidilla de acuerdos comerciales con países de las regiones más variadas del globo: Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, países del sudeste asiático, además de los más cercanos socios regionales. Esto convierte a Chile en un país que tiene acuerdos comerciales con más de la mitad de la población del planeta.
Actualmente, luego de haber firmado el tratado con China, se encuentra negociando con India -otro país que ha mostrado gran dinamismo en los últimos años-, Vietnam y Japón.La apabullante apertura de la economía chilena data al menos de varias décadas. El país se ha preocupado de entablar relaciones comerciales con distintas naciones, no importando necesariamente la posición geográfica del potencial socio. Sin embargo, es lógico pensar que la mayor “afinidad” de Chile con los países asiáticos puede tener que ver con su ubicación en el continente americano. Chile es un país pequeño pero con muchos kilómetros de costa en el Pacífico y a la vez, separado del resto del continente por la monumental cordillera de los Andes, al este, y por el desierto, al norte. Esto, que podría considerarse una condición de relativo “aislamiento” regional, habría jugado al mismo tiempo a favor de la apertura hacia otras regiones, especialmente Asia. Sin ir más lejos, los vínculos entre Chile y China se remontan a 1970, cuando ambos países establecieron relaciones diplomáticas en un momento en que imperaba la política internacional de bloques. Chile continuó manteniendo relaciones con el país asiático aún luego del golpe de Estado del general Augusto Pinochet, dada la importancia de esa alianza.
Actualmente los lazos de Chile con China son tan fuertes que el país más poblado del mundo se ha convertido en el segundo socio comercial del país latinoamericano, luego de Estados Unidos. En 2005, el comercio bilateral entre ambas naciones fue notoriamente prolífico: Chile importó de China poco más de 2.500 millones de dólares, mientras exportó la suma de 4.500 millones, logrando un saldo comercial con el país asiático altamente positivo.Chile contó históricamente con sucesivos gobiernos que fueron fervientes partidarios de la apertura y liberalización. Transitó en los ochenta y noventa por un proceso de apertura unilateral, reduciendo aranceles y barreras al comercio. Esto fue acompañado de las típicas recetas del Consenso de Washington (privatizaciones, desregulación, flexibilización) que, al igual que en el resto de América Latina, tuvieron serios efectos adversos, especialmente en el ámbito social. En la década del noventa, la economía mostraba gran dinamismo, sin embargo, no solo no mejoró la distribución del ingreso (en 1998 el decil más pobre de la población se apropiaba del 1,2 por ciento de los ingresos, al igual que en 1987), sino que la capacidad de ese crecimiento para generar nuevos empleos era muy limitada, al tiempo que se observó aumento del peso relativo de los empleos precarios.La apertura y “buenas” tasas de crecimiento no significaron entonces mejoras en las condiciones de vida de la población.
Si bien a Chile se le reconocen similitudes respecto a los países europeos, todavía hay mucho para hacer en el terreno de la equidad. El año pasado este país fue elegido por el Foro Económico Mundial como el más competitivo de América Latina y el Caribe, y allí se subrayaban las virtudes de sus políticas macroeconómicas y la política fiscal. Este tipo de índices, medido por nivel tecnológico, calidad de las instituciones públicas y las condiciones macroeconómicas entre varios factores, no toma en cuenta otros aspectos clave del desarrollo, como indicadores de pobreza, educación, acceso a la seguridad social, a la salud o la propia distribución de la riqueza.Si bien la pobreza era en 2003 del 18,7 por ciento, a principios de los años setenta era de 19 por ciento, y en las décadas del ochenta y noventa alcanzó cifras alarmantes, como de 45 por ciento en 1987 y de 32,6 por ciento en 1992. Esto refleja que durante esas décadas del siglo pasado, la pobreza aumentó notoriamente, lejos de disminuir como los esquemas implantados auguraban.
La distribución del ingreso sigue siendo inequitativa, no solo respecto de países desarrollados, sino incluso de otros países de América Latina que no son presentados como “modelos a seguir” ni gozan de competitividad tan elevada en cuanto instituciones o política macroeconómica. Por ejemplo, países de menor competitividad que Chile, como Uruguay, México o Argentina, tienen mejores indicadores de equidad. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en 2003 el 40 por ciento más pobre de la población chilena obtenía poco más del 13 por ciento de los ingresos, mientras que en Uruguay en 2002, ese 40 por ciento de la población se quedaba con más del 21 por ciento. El 40 por ciento de más bajos ingresos en México se apropiaba del más del 15 por ciento de los ingresos en 2004 y Argentina registraba en ese mismo año un 16 por ciento de los ingresos para aquel 40 por ciento más pobre de la población.Otra diferencia de peso respecto a los países europeos es que la economía chilena es bajamente industrializada. Esto se traduce en que sus exportaciones son en su mayoría del sector primario (principalmente minería, forestal y agrícola).
Según el Banco Central de Chile, en 2005 los productos alimenticios, materiales crudos, aceites, grasas y metales no ferrosos constituyen casi el 85 por ciento de las exportaciones del país. Por lo tanto, la economía termina dependiendo de los precios internacionales de los productos exportados, tal como sucede en casi todos los demás países de América Latina. En el caso de Chile se acentúa por la alta proporción del cobre en sus exportaciones. En los últimos años dicho precio se mantuvo en buenos niveles, lo que permitió al país gozar de saludables indicadores económicos. Esto deja planteada la incertidumbre sobre hasta qué punto la performance de la economía chilena no se debe a esta bonanza en la demanda y en los precios del cobre. Es inevitable preguntarse qué pasará cuando el precio del mineral disminuya o simplemente se agoten las reservas.El 92 por ciento de los productos chilenos entrarán al gigante asiático con arancel cero, mientras 50 por ciento de los chinos entrarán a Chile en la misma condición. Los chilenos esperan que el tratado firmado con China les reporte fuertes inversiones, principalmente en sectores como el minero, el energético y la agricultura, consolidando el perfil primario exportador del país. Pero además, la composición del comercio bilateral es muy distinta.
Si observamos los principales artículos incluidos en la lista de bienes con destino a China encontramos cobre, hierro, vino, frutas, salmón, además de celulosa, productos forestales, agrícolas y ganaderos. La mayoría de estos productos ya eran exportados al país asiático y sus cantidades se verán incrementadas a partir de la entrada en vigencia del acuerdo. Como puede apreciarse, el valor agregado en estos productos es muy bajo. Pero lo opuesto sucede con la nómina de los productos que los chilenos compran a China: artículos electrónicos, maquinarias y automóviles encabezan la lista.Mientras el gobierno argumenta sobre los beneficios de la firma del tratado, sosteniendo entre otras cosas que Chile se convertirá en puerta de entrada para las inversiones asiáticas en toda América Latina, no todos lo ven con ojos tan positivos para las naciones vecinas. Algunos analistas dicen que el acuerdo perjudicará, por ejemplo, a Argentina y Brasil, quienes actualmente colocan ciertos artículos industriales en el país y quedarán desplazados ante la competencia china de menores costos.El TLC con China entra en vigencia en octubre de 2006, en una coyuntura donde recientes informes alertan sobre el desaceleramiento de la economía chilena.
Algunos afirman que el agotamiento de ciertos sectores productivos están generando dicho enlentecimiento mientras otros señalan a la baja en la inversión como el principal problema. El senador socialista Carlos Ominami sostuvo recientemente que hay problemas microeconómicos en la educación, la innovación y el agotamiento de ciertos sectores productivos que están “generando este crecimiento más bajo que el crecimiento potencial de la economía chilena”. Mientras la senadora opositora Evelyn Matthei enfatizó que la inversión entre marzo y junio de este año fue de 2,8 por ciento, lejos del 26,5 por ciento de igual período del 2005.Habrá que esperar para ver si ese enlentecimiento de la economía es solo coyuntural y se recupera rápidamente con la inversión esperada, o si tiene detrás causas más profundas que no se solucionan solo con mayor apertura.

Algunas razones por las que la educación ya no es tan eficaz como ascensor social


por Jose Rodriguez


Una de las principales razones por las que los padres de los que nacimos después del 1970 nos decían “chaval estudia” es porque ellos querían para nosotros un futuro mejor que el que ellos tenían, consideraban, y con razón para su época, que la posesión de un título de secundaria y mucho mejor si era universitario era una buena llave para acceder a un buen puesto de trabajo, bien remunerado y con altas responsabilidad.
Pero hoy en dia, esto no es así, tener un título de secundaria es algo muy común y que no abre casi ninguna puerta (mas que para acceder a otra formación como la profesional de grado superior o la universitaria) y tener un título universitario algo que es bastante frecuente y que no te garantiza ningún puesto directivo, ni de mando, y casi ni siquiera un puesto técnico o cualificado.
Hay algunos motivos de tipo general que explican ello,
y otros de carácter político.
Pero aún hay un par de aspectos mas sociológicos en la óptica de Bourdieu y de capitales en juego en los campos sociales.
En la época en la que nuestros padres se educaron ellos eran enclasados de jóvenes por el tipo de formación, entre otras cosas, que recibían, los mas afortunados de las clases trabajadoras iban a las academias de secundaria y a las escuelas de oficios donde podrían aspirar a llegar a peritos en el mejor de los casos en una carrera meritoria pero también de enclasamiento de las propias clases trabajadoras (era mas fácil llegar a ser perito su los padres eran oficiales de primera o encargados de unas oficinas que si eran peones). En cambio los hijos de las clases altas estudiaban en la “universidad” donde se estudiaban las carreras “serias” como el derecho, la filosofía, la economía, la física, las filologías, etc... Era el enclasamiento de estudiar una carrera con una utilidad profesional inmediata menor (como los “grandes” corpus doctrinales académicos) o unos estudios de aplicación inmediata, por muy cualificados que fueran.
Actualmente, y gracias a una extensión del sistema universitario, el acceso a estos estudios se ha generalizado de tal manera que yo mismo, hijo de un mecánico, oficial de primera, he podido sacarme una licenciatura en Física, un DEA en sociología y voy a por el doctorado. Pero eso no es indicativo de mi estatus social ni me sirve, ni a mí, ni a nadie, para acceder a un puesto de dirección. Y es que las clases populares han accedido al llamado “capital cultural” o mejor dicho “capital educativo”, gracias al Estado del Bienestar.
Pero el valor social del título universitario se ha hundido. No solo porque hoy en día hay mas oferta de licenciados que antes, que también, los puestos de directivos no han crecido tanto como el número de licenciados que potenciálmente estan formados para poder acceder. Es un desajuste entre la oferta y la demanda. También hay que incluir los efectos del “capital social” de un título. El capital social de un título es proporcional al “valor social” de los individuos que lo poseen y a su exclusividad. Los títulos de “lord” son preciados porque quienes lo poseen son personas de gran relevancia pública y son unos pocos escogidos quienes lo tienen. Los títulos de Licenciado de Derecho, son poco cotizados sociálmente, los tiene el hijo de un paleta y el hijo del directivo del banco, pero este último no puede compensar la “vulgarización” de ese título. Hace unos años el título universitario no solo servía para certificar unos estudios sino el acceso a un club selecto que enclasaba dentro de la clase dirigente.
Si nos fijamos, hoy en día los títulos universitarios ya no son el garante de estos puestos de dirección, ¿cuales son?, las escuelas de negocio de gran prestigio como IESE o ESADE. Estas son las puertas mas evidentes, de hoy en día, al acceso a cargos directivos. Carísimas escuelas de negocios que disuaden a la inmensa mayoría de personas que no se encuentran de partida en la clase dirigente y con el capital económico para pagárselas, y que algunas de ellas requieren “recomendaciones de ex-alumnos” al mas puro estilo de las “Elite School” anglosajonas. Son estas instituciones donde se reproducen las relaciones de poder, donde se “heredera” y se transmite ese capital social de forma ritualizada. Porque estas escuelas de negocios a parte de ofrecer una buena formación (buena formación que tambien dan las facultades en postgrados o se puede aprender en la gestión de la empresa privada o en la gestión pública, y ya que estamos intentando tirar para adelante un proyecto de autoempleo), ofrecen algo mas.
Es la red de contactos sociales, el capital social necesario para poder acceder a los puestos directivos, el enclasamiento necesario que rompe la cadena de escala social. Porque ya sabemos que
el mejor predictor para la prosperidad de una persona es la clase social de los padres. Este capital social al que las clases altas acceden y ritualizan su transmisión via las escuelas de negocios, es la forma de justificar que se ayudan entre ellos. Ni siquiera son conscientes, y si lo son, no lo reconocerían, pero las clases altas se ayudan entre ellas, refuerzan su posición y convierten la escalera social en algo bastante desigual y donde influye mas la posición paterna que los méritos y esfuerzos personales. Pero sociálmente no es aceptable que se contrate a alguien por ser hijo de, queda mas aceptable contratar a un directivo por tener un ESADE en lugar de a otro que “tan solo” tiene 3 postgrados de dirección de empresa de la UB, de la UAB y de la UPF y además ha montado su propio proyecto de microempresa con éxito.
El papel que ejercían las universidades y por tanto la alta educación académica como mecanismo de escala social para acceder a los puestos mas altos se ha roto, de hecho nunca fue tal, era una falacia simbólica para justificar la reproducción de las relaciones de poder a la que servía la universidad. Hoy en día las clases populares compartimos el mismo capital cultural, o al menos tenemos mayores posibilidades de acceder a ese capital cultural, pero sigue existiendo el bloqueo para acceder a ese capital social. Tenemos títulos culturalmente igual de válidos que antes, lo que en términos de capital social se han devaluado. No es que hoy en dia los licenciados seamos mas tontos que hace 30 años, es que hay nuevos mecanismos para justificar simbólicamente las relaciones de poder.
Curiosamente, por ejemplo, Catalunya, tiene un gran número de empresarios, directivos y mandos sin titulación universitaria, en un número que supera con creces la media europea de directivos y mandos sin titulación. En cambio tiene unos grandes índices de subocupación, o sea gente que trabaja en puestos para los que está sobretitulado. Aunque tener un papel universitario no garantiza que el que lo tiene sea una persona válida (hay personas sin títulos universitarios que son mas brillantes que la mayoria de titulados y al reves, hay titulados que son unos analfabetos que solo saben resolver exámenes) al menos fuerza a la reflexión.

25 October 2006

DERECHOS HUMANOS:

Verdades distantes y una pena observada.

Néstor Morales T. (*)

El proceso de reconstrucción de la democracia en Chile no ha sido fácil. Qué duda cabe, volver a tomar las riendas de un pueblo lacerado por la pobreza, la deprivación cultural y social, torturado por sus propios hijos y, como ocurrió en muchas familias comunes y sencillas –como la suya o la mía- muchos de sus parientes fueron bruscamente hechos desaparecer, lo que a la larga arroja como resultado un proceso de lenta y engorrosa salida.

El Estado de Chile ha impulsado enormes esfuerzos por llevar adelante un proceso de regeneración de confianzas en la ley, en los administradores de la justicia, en los representantes del pueblo, etc., a través de políticas públicas de investigación, distribución de justicia y reparación social a quienes fueron las principales víctimas del episodio doloroso más reciente de la historia patria.

Entre estas tareas es que ha estado la de indagar en el paradero, reconstituir los hechos, identificar cuerpos y determinar responsabilidades relacionadas a violaciones a los derechos humanos, sean estos ejecutados, torturados y principalmente de los detenidos desaparecidos por la dictadura militar.

No ha sido fácil, como decía, sacar adelante procesos judiciales en los que la principal ausente es la prueba de lo que ocurrió, el paradero de las víctimas, en definitiva, los hechos y sus cuerpos.

En ese ámbito es que las causas más emblemáticas aparecen una y otra vez recordándonos nuestros errores, nuestras falencias como Estado, país y ciudadanía al enfrentar esta temática. Si bien es cierto, la desidia nunca ha sido una alternativa para quienes han sido parte de esta labor, tampoco podemos decir que no ha existido miedo y es que el dolor causado, la certeza de la fragilidad de la vida, de la seguridad, de la importancia de garantizar los derechos de las personas ha sido el principal bien protegido, por él es que se ha sacrificado buena parte de la justa revancha contra los victimarios, por el justo temor que siente una madre ante el peligro para sus hijos es que las más de las veces antes de abalanzarnos con justicia frente a quienes creemos victimarios hemos preferido escuchar la verdad, toda la verdad de lo que a estos hijos de Chile les ocurrió.

Es cierto. Muchas veces quisiéramos resolver todas nuestras angustias con un golpe de magia, pero a poco andar, la razón nos inspira para seguir luchando, a sabiendas que ese camino que elegimos de verdad, justicia y reconciliación es más largo e intrincado que la revancha, pero que es la única vía hacia la paz social y mejores estadios de humanidad para nuestro país.

Y es que el primer compromiso de quienes habitamos en las izquierdas es el de nos ser parte de la represión de los derechos humanos incluso de los agresores, qué profunda convicción democrática nos debe asistir cada vez que vemos caminar por las calles a alguno de tantos violadores de los derechos humanos. Es firme convicción, ese ánimo de paz es el principal sustento de nuestros avances como sociedad y Estado democrático.

Una pregunta nos impone la actualidad: dónde están, y quiénes son nuestros caídos. De esta pregunta se ha hecho escarnio durante este año, han habido errores, cuestionamientos a las pruebas realizadas y no pocas instituciones las que han sido puestas en juicio por su actuar tanto antes como después de la vuelta a la democracia.

La evidencia científica que han aportado desde el inicio de esta nueva crisis en los casos de DDHH, a través de la creación de la Comisión presidencial para los casos de Violaciones de DDHH que preside María Luisa Sepúlveda, los cambios al interior del Servicio Médico Legal, las distintas investigaciones que se han llevado adelante al respecto, la venida de un Panel de Expertos en Identificación Humana de prestigio mundial han arrojado un status de calma, pero por sobre todo de paciencia en un problema que para muchos no tiene solución sino el falaz olvido y el cierre de un plumazo de todos los sucesos dolorosos.

El Gobierno y las izquierdas hemos sido enfáticos al afirmar que el dolor no se cura por decreto ni con actos de constricción, el dolor es vivo, posee una fuerza que muchas veces permite vivir, claro, para mitigarlo y sólo nos abandona en la alegría y la conformidad cuando logramos obtener cuotas altas de verdad y justicia. Es por eso que el avance vertiginoso en las investigaciones científicas hoy, en DDHH son una prueba que revive fantasmas, heridas pero que son necesarias por la principal bandera de lucha de quienes optan por la defensa de los derechos de las personas y esta es la verdad. Sí, la verdad a toda prueba, nunca restringir la verdad por la medida de lo posible o por la “quietud” de los poderes fácticos.

El compromiso de la ciencia debe estar con la mayor humanidad, aportando la vanguardia del conocimiento para averiguar datos ciertos, como también para decirnos cuánto de verdad la misma ciencia hoy, en su actual estado del arte, nos puede entregar. Esa también es una verdad sana, transparente, de esas que no temen ni que deben esconderse pues el único desconsuelo es permanecer en la ignorancia, en la incertidumbre. Eso es lo que propicia el olvido, esa es la tarea nuestra, ala de los defensores de los DDHH, a no olvidar y tomar la verdad siempre con la certeza que sea, sin mediar en qué lo que nos dicen las pruebas sean parte de lo que anhelamos o la certidumbre de no poder avanzar mucho más en la identificación de nuestros desaparecidos.

Hoy, cuando la primavera se instala en Santiago en gloria y majestad, recorro una vez más, como ha sido el sino de este frío año el Patio 29, entre las negras cruces de metal que me recuerdan los cementerios de las salitreras del norte grande, sin el polvo pero sí la misma soledad, pienso en la vida y muerte de los más 1.30º desparecidos, en los que desparecieron siendo ya anónimos en sus vidas, en aquellas madres, adolescentes, trabajadores y hombres de acción como Bautista Von Shouwen de quien nunca hallaremos su cuerpo y que como el polvo del norte, danza en la soledad de muerte trayéndome, como las esporas de la primavera la misma pregunta que insiste, que no se cansa, que tiene vida: ¿Dónde están?.


(*) Director Pública ONG

24 October 2006

Identidad nacional y globalización

Roberto González G., Doctor en Psicología Social Académico Escuela de Psicología UC

No debemos confundir el profundo sentimiento positivo hacia la nación, el patriotismo, con la tendencia a creernos superiores y desacreditar a los países vecinos que confiere el nacionalismo.

Como se ha demostrado en numerosas investigaciones, las personas buscamos pertenecer a grupos que nos provean de elementos positivos, que nos distingan y nos hagan sentir bien, tanto en el plano personal como colectivo. La identidad nacional es un aspecto esencial no sólo para los chilenos; también para los ciudadanos de todas las naciones del mundo. Sin embargo, hay que distinguir dos dimensiones que la constituyen y que marcan rumbos completamente diferentes. Por un lado, el patriotismo, que representa el sustrato emocional, la adhesión más básica de apoyo y admiración por la nación y que no supone la superioridad frente a otros países. El nacionalismo, en cambio, implica dicha superioridad y normalmente predice actitudes negativas tales como el prejuicio, la discriminación y el rechazo de miembros de otros países y grupos minoritarios.Los resultados de la Encuesta Nacional Bicentenario UC-Adimark son consistentes con los hallazgos nacionales e internacionales que revelan la alta valoración que representa la patria y sus derivados simbólicos y objetivos. No nos debe llamar entonces la atención el alto porcentaje de chilenos que valoran el patrimonio cultural e histórico o que identifican a Chile como el mejor país para vivir en América Latina. Esto no significa, sin embargo, que estos resultados sean atribuibles exclusivamente al alto nivel de patriotismo de los chilenos. Sin duda, este sentimiento de orgullo patrio también puede estar impregnado por las importantes transformaciones culturales, sociales, económicas y políticas que ha experimentado Chile en las últimas décadas, y que han llevado a nuestro país a ocupar un sitial destacado en la región. Estos elementos positivos del desarrollo del país activan justamente la comparación social con países vecinos. Y cuando nos comparamos con "otros" en dimensiones que favorecen a nuestro país, se produce una fuerte tendencia a diferenciarnos positivamente, con el consiguiente aumento de nuestro orgullo nacional.Cabe destacar, sin embargo, que el fenómeno del orgullo nacional varió significativamente por edad y nivel socioeconómico, siendo los grupos más modestos y las personas de mayor edad quienes presentan la mayor proporción de adhesión patriótica. Los jóvenes, y especialmente los de mayores recursos económicos, se muestran menos entusiastas a la hora de indicar su patriotismo, aun cuando éste es objetivamente alto. Creo que esta diferencia obedece a un tema esencialmente de expectativas y experiencias de contacto con otras culturas, fenómeno asociado a los altos niveles educacionales alcanzados por estos grupos. Es justamente en este segmento donde se observa una fuerte disposición a vivir y trabajar en cualquier país si se ofrecen buenas oportunidades.Algunos podrán sospechar una posible tensión entre patriotismo y globalización, que en el mediano plazo podría atentar contra la identidad nacional. Sin embargo, la tesis de que la globalización puede amenazar la identidad nacional parece conceptual y empíricamente difícil de sostener. Es más, la mantención de una identidad nacional y la globalización son perfectamente compatibles, y van en la línea del llamado concepto de identidades múltiples, que reafirma el valor de mantener y fomentar la diversidad cultural sin amenazar la propia identidad. Bajo este patrón, está la necesidad de lograr distintividad, la tendencia psicológica natural de las personas a mantener identidades lo suficientemente diferenciadas. Cuando la identidad se ve amenazada, normalmente se activan mecanismos de restauración por la vía de la comparación social, la movilidad y, en casos extremos, del conflicto. La globalización es perfectamente compatible con el patriotismo cuando existe un sustrato identitario nacional sólido que protege a los individuos de una pérdida de identidad. En estos términos, es posible sentirnos orgullosos de ser chilenos y al mismo tiempo valorar o reconocer la importancia de nuestras raíces latinoamericanas: mantener, por ejemplo, un sano orgullo por nuestra tradición republicana, pero maravillarnos al mismo tiempo por los siglos de civilización incaica.No debemos confundir el profundo sentimiento positivo hacia la nación, el patriotismo, con la tendencia a creernos superiores y desacreditar a los países vecinos que confiere el nacionalismo.